
El mar nos revela su secreto
Se avecina una tormenta
sobre la isla Bacheé, tan histórica como hermosa, cerca de la Amurallada
Ciudad. Todo es llovizna y viento. Nubes violetas atrapan la luz y las olas del mar se mecen en la brisa. La arena blanca
de caracolas está fría bajo mis pies. Las iguanas corren entre el bosque seco y el manglar. Extasiada, de pronto diviso una cabaña. Es fácil imaginar una puertecita abierta por donde pueda entrar. El azar favoreció el encuentro. Reconocí de inmediato a un amigo, de quien no tenía noticias, hacia algunos años.
En otros tiempos, éramos los dos y la brisa picante del mar.
En otros tiempos, éramos los dos y la brisa picante del mar.
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