martes, 29 de marzo de 2016

lunes, 28 de marzo de 2016

Cesária Évora



Tiempo y Silencio 

Una casa en el cielo
Un jardín en el mar
Una alondra en tu pecho
Un volver a empezar 

Un deseo de estrellas
Un latir de gorrión
Una isla en tu cama
Una puesta de sol... ♪ ♫ ♩ ♬ ♭ ♮ ♯

San Francisco Bay - California



¡Y se lanzó por la estrecha bahía!

Cuando medito en los últimos años de aquella desenvuelta vida de Lissa, me siento inspirada por el entusiasmo que me produce la fábula de Juan Salvador Gaviota:

“No creas lo que tus ojos te dicen. Todo lo que muestran son limitaciones. Mira con tu comprensión, encuentra lo que ya sabes y verás el camino para volar.

La apasionada rebeldía de Lissa, el ansia de volar, el deseo de intentar lo desconocido no tuvo jamás una expresión más cierta. “¡Más allá!” Gritaba. Joven y vigorosa, delicada y ruda, ahí estaba ella. Como centro del mundo. Como anillo uniendo el Mediterráneo con el Caribe; los Alpes con los Andes, mientras los vientos caldeaban sus últimos sueños.

Cimentada sobre pueriles ilusiones, el dominio moral parecía su destino. De sus más tristes errores, poderosa y enemiga servidumbre, en ella se regodearon, y de ella vivieron y viven. Y en aquel día de enero, sobre aquel mar fatal, el Eterno reveló su Belleza sobre aquella cruda realidad, sobre los hechos, sobre la amarga experiencia, sobre lo agudo de los hombres, sobre la caída de la libertad; abriéndose una esperanza, una visión extraordinaria.

Fue así como Lissa conoció la santidad como promesa y voto, la justicia irradiada desde los cielos; junto a unos hijos que engendró con la impronta Superior marcada para la perfección. Y quizá, un día, su fe, su sacrificio, su constancia, su espera, la harán digna de ver en sus hijos, repetir: “¡Más allá!”; aprestándose, ellos, a un esfuerzo mayor.

Su frente lleva un mundo completo.


sábado, 26 de marzo de 2016



En las noches... 
Lluvia de estrellas

No soy viajera, pero en mis caminos recuerdo haber sido no solo todo lo que amo, sueño, personalizo y creo, sino todo lo que veo atenta y cuidadosamente, considerando, aunque sin ningún propósito específico, hacer de ello alarde.

Tengo, en efecto, mi refugio en la vetusta montaña, tan vasta y abrigada que parece alegre y triste, cambiante y pensativa, que es fiel, armonizada con la nobleza de sus bosques y manantiales.


Cae la noche cerúlea y turquesa, marcada con triste luz. Hacia mi campo me conduce la melancolía, donde vuelven obstinadas mis alas.

martes, 22 de marzo de 2016

sábado, 19 de marzo de 2016

Bill Evans


Peace Piece



Ningún artista tolera la realidad.
-Friedrich Nietzsche




Mi más bello hijo llegó del silencio


"Hijo, es el alba. Nuestra vigilia ha terminado. 
Comienza nuestra felicidad." 
Cartagena del Mar - 19 marzo 1993.

Como el pico del pájaro carpintero golpea la corteza del árbol, tu nacimiento golpeó esa mañana el corazón de tu madre. Ese día, de pronto, todo fue silencio. La mar calló. Sus palmeras estuvieron inmóviles. Los monumentos taciturnos.

¿Qué era ese silencio? ¿Di-s estuvo presente? Escucha:

De ese silencio que llenó las palmeras, las trinitarias, la mar Caribe, lAmurallada CiudadDi-s hizo un niño vigoroso y formidable. Ése ímpetu, ese vigor son las auténticas virtudes y plenitudes de tu casta. Y aunque veas encresparse las olas y la mar sea gris; el cielo turbulento de nubes y mudo de resplandores; la noche borrascosa y candente, ten en cuenta que la voluntad se desbordará de tus venas, se elevará en el sentido más amplio y exacto de esa orgullosa palabra que multiplicará el poder de tu espíritu, las fuerzas, las energías, los sacrificios, las batallas sobrehumanas y te elevará triunfante sobre el error de los tiempos.

Luego, podrás abandonar la vida, feliz.


Ya para entonces, que nuestro Di-s nos conceda el volver a reunirnos en un lugar mágico, de Luz. 

Bogotá, 19 marzo 2016.

viernes, 18 de marzo de 2016



La montaña de mis silencios
Huyo de las sirenas; aunque el aire de la montaña tiene sus sirenas. Desaparezco sobre mi propia desaparecida vida.  Ahí está los Andes. Saboreo tan encumbrada belleza, no con mis ojos, sino con mi espíritu. Se amontona a derecha y a izquierda los lomos de las cordilleras. Casi me parece divisar a lo lejos los cursos de agua, los valles, los grupos de casas, las callejuelas, el camposanto, la iglesia, el campanil, las familias de árboles, los rebaños esparcidos, las jaurías de perros. ¡Cuánta vida!

Declina el sol. Por todas partes cae la inútil niebla. 

jueves, 17 de marzo de 2016


Midiendo la monotonía

La lluvia ha cesado. Los árboles están inmóviles, es tanto el gris que el verdor del jardín está oscurecido.  Frente al hierro de la reja entra el ruido confuso de las sirenas. Adivino el cargamento de heridos y enfermos como marcha fúnebre que pasa dejando una estela de muerte musical. 

Cada día es un aumento de tristeza silenciosa: 

¡Dame un medicamento que me aturda, que me embote, que me aniquile!

Me levanto. Dejo atrás en la almohada los pensamientos, el tedio, la tristeza, la impaciencia, el disgusto, el desaliento, la espera…


Y ¿por qué me habré despertado?


Es prudente no confiar en los que te han engañado aunque sea una sola vez. 

miércoles, 16 de marzo de 2016




Una noche serena 

Dormita la ciudad. Vuelvo a casa sola. Me encamino hacia mi habitación fría y blanca como la de un hospital. Me desvisto. Abierta la cortina, veo la luna desde mi cabecera a través de la ventana acristalada, tristemente. Su tamaño aumenta. Oigo que alguien sube por la escalera y golpea la puerta llamándome. Es la voz de mi hija. Abre. Me anima, viene a mi encuentro. Permanezco en silencio mientras ella habla. Habla de ella en llamaradas de alegría casi tierna, tanto la amo, tanto me hace feliz su gracia única. Al salir, me dice que la despierte a las siete. Estoy muerta de cansancio, pero no puedo dormir. Cierro los ojos y el sopor me invade. Pienso en el amigo que está solo, allá lejos, su recuerdo se convierte en mi sueño. Sueño que el entra en casa y que yo le digo:


“¿Eres tú?  ¿Has vuelto?”
4 a.m.
También ella es maestra de retratos.
También ella es así, toda ojos, toda oídos: “Imaginera”
También ella no se dedica más que a sentir intensamente.
También ella no se dedica más que a expresar intensamente.
También ella procede por impulsos infinitos e imperceptibles.

Pero, ¿qué importa?, si ya después de 16 años de ausencia, cambió su corazón. El juicio se hizo más áspero y severo. Muchas cosas vistas se disiparon, muchas cosas oídas se dispersaron. Su historia se convirtió en polvo y viento. Allá frente a la Amurallada Ciudad, erguida, le ocurrió a ella ver, oír, llorar, como a mil y mil mujeres más. Le pareció que el salobre Mar Caribe se igualaba a sus ojos para llorar el llanto de las orillas perdidas. Y en las tardes lejanas de soledad sin realeza, las lágrimas no brillaron más.

¿Qué importa? Queda el dolor escrito, queda la fotografía impresa, queda el testimonio desnudo del Consumido Amor, sin que se haya perdido ni una gota más de vida.

martes, 15 de marzo de 2016






¿Ya no le amaba?

Aunque no existen límites para los sentimientos y el pensamiento, su ansiedad era la que establecía los límites. Y, por no poder odiarlo, el odio se manifestó en un miedo insano, difuso e incierto.

Hace unos años, precisamente en estos días de marzo, una noche el aire de la habitación pareció haberse hecho áspero como en aquellos lugares sin ley y llenos de mentiras. Su corazón se paralizó. Escuchó caer las sillas volcadas sobre el suelo de madera, bajo la sombra de la sala llena de ecos como una iglesia en el oficio de las tinieblas. Volvió a ver en sus ojos la mirada de un desconocido de rostro transfigurado y alterado por un temblor fiero. Rió brutalmente dentro del círculo del vaso de whiskie.

_¡Ah! ¿Quieres dejarme más cicatrices?_ 

¿Sentiría él la enemistad de su voz? ¿No era ya capaz de calmarse ni de dulzura?

_Lissa _dijo convulso, mirándola con fijeza_, dime la verdad. ¿No fue fingimiento ayer cuando me preguntaste quién era? ¿No lo has conocido antes que a mí? ¿No te has acostado con él? ¿Te ha tenido entre sus brazos?_

_No. ¿Por qué estás celoso?_ 

Trataba de quitar toda seriedad a lo que decía, con suave tono mientras sonreía, aunque en el fondo de su pregunta había desprecio, porque le sabía grosero e incapaz de admitir sus errores.

_Celoso no. Más bien friqueado.

Huía de sí. Ciertamente sentía morir por ella, arrastrado por el destino y su extraña suerte que en su mejor momento se le escapaba.

_Tú lo sabes, yo no concibo la vida sino bajo la sinceridad. Con tus constantes reclamos y desconfianza fuera de lugar, has contrariado línea por línea, mi vida y mi sinceridad, hacia ti. Ahora todo es opaco. ¿Es preciso que vuelvas a restablecer la confianza, imponiéndomela a fuerza de maltrato y dolor?_

Abrió los cristales de la ventana con la prisa de quien se siente sofocada por una emanación malvada. Los árboles se agitaban en un hondo murmullo como si anunciaran la estallante lluvia en aquellas montañas de hielo, invadiendo su soledad íntima. El frío afuera era intenso y con viento. Todo estaba aparentemente tranquilo excepto el barullo de los obreros limpiando los canalones del techo, mientras un abejorro revoloteaba las alas contra la ventana en un zumbido intenso al volar. El cumplimiento de un juicio profético estaba próximo, y al parecer había sido bien interpretado.

_ ¿Qué haces?_ se había aferrado al brazo de Lissa, fuera de sí, suplicante y al mismo tiempo amedrentador.

Conteniendo un grito que pudo sofocar, ante el gesto del instinto violento y salvaje, nada fue más triste que el modo con que logró dominarse, intentado ver en ese gesto involuntario un aspecto inocente y familiar. Y, ya no tenía deseos de volverse y ver su rostro de dura expresión a través de la piel desgastada y los labios lívidos, destruido por los vicios y los muchos trasnoches.


Todo estaba oculto y todo era visible y todo sucedía en la raíz del alma y en la terminación de los nervios. Y, seguramente, uno de los dos estaba perdido, o quizá los dos. 

domingo, 13 de marzo de 2016

Jerusalem o Jubilee Synagogue, New Town de Praga





Imagínalo

Amarillo, Rosa,Verde Azul
 ¡Insólitos colores!

Al lado de la Plaza. Vieja Ciudad hebraica 
Morisca y Art-Noveau.

Ricos vitrales:
Arpas, menorás, pan ácimo, vides y tablas de la Ley.


 "¿No tenemos todos un mismo padre?" 
"¿No nos ha criado un mismo Dios?" 
Malaquías 

sábado, 12 de marzo de 2016


Para días buenos: Sonrisas
Para días malos: Paciencia
Para todos los días: Emuná







¿Qué miras?

Me miro al espejo.
Me alabo sin razón.

¿Me queda bien o no ajustada la ropa a mi cuerpo de mujer caribe?
¿Puede ser que hasta Brad Pitt venga a tentarme?

Más ninguno habló. No importa.
No me gusta deslumbrar a los hombres.

Aquí se forma la mujer libre.

jueves, 10 de marzo de 2016

Anouar Brahem



Toi Qui Sais



¿Qué sucede?

Oprimida por una ansiedad espantosa, empiezo a sentirme débil como si una carga muy grande estuviera sobre mí, y la espalda doliéndome  cada vez más. 

Mi vida se consume rápidamente; y no es de noche aún.


Me levanto entonando la canción:  
"La Vida es Bella"

martes, 8 de marzo de 2016



¿Se puede sonreír, podré sonreír en esta manía loca de subir y bajar todo el tiempo?

Manía que le parece a la gente alegre, aburrida manía. Soy mestiza, mulata…:  media sangre,  que en cada sacudida de mi espíritu y en cada latir de mi corazón vivo y revivo la vida de todas las razas en mí. Nací con una armazón débil, abnegada, taciturna; pero, por la bondad del Pacto con el Eterno, esa fuerza que Di-s me dio; poco a poco, de relación en relación, de experiencia en experiencia, de prueba en prueba, tomé las líneas rígidas de la vida.
  

jueves, 3 de marzo de 2016




¿Me engaña la memoria?

No puedo ni podré olvidar aquel instante cuando ante mí, sus débiles manos parecían cadavéricas:

Estoy en la ambulancia. Voy a la Clínica por calles que han sepultado miles de vidas sin nombres. Entramos por el portón. ¡Qué largos pasillos recorríamos cuando mi hija, desde su camilla, levantó los párpados y su mirada velada descubrió el iris entero y ampliado indefinidamente por el enorme brillo de la fría luz que emanaban las lámparas del hospital! Sentí temblar y bajo mis ojos, sus mejillas oscurecidas por la sombras, parecían lloriquear un poco por encima de su boca dibujada por la tristeza de Caravaggio’s Mary Magdalene in Ecstasy.

Las alas de una gran mariposa color negra jaspeada de azufre palpitaron cercanas como el latir de mi corazón, y remotas como el centelleo de las estrellas, confundiéndose con mis más secretas entrañas y siguiendo las ramificaciones de mis nervios. 

En ese momento pensé: ¿qué hizo ella de mis años de sacrificio, fatiga y luchas incesantes, años de total entrega  _digo total, repito total_ para su bienestar? No importa. Soy más devota que antes, más amorosa y generosa que lo que fui antes. Y aunque no bastó  en el pasado, haber sido tratada cruelmente como una despreciable mercancía; fue también preciso, que enlutada por el dolor, hoy, fuese acusada, deshonrada, juzgada,  puesta en la picota por gente necia, su familia paterna, aquí, en la Capital.

De todo esto, quizá me servirá aprender a no sonreír más y, quizá a no llorar más.

¿Dónde quedaron el esfuerzo, el sacrificio, la entrega? ¿Y dónde la integridad?

martes, 1 de marzo de 2016



Vigor silencioso
Allí por las autopistas de la capital, sirenas de ambulancias con hombres y mujeres luchando, jadeando con sombrío dolor, buscan el auxilio al dolor de la carne, confiando su dolor a la tierra.

¿No ves la larga y penosa fila?
¿No los ves llegar a urgencias?
¿No los oyes quejarse por siglos?
¿No los oyes  de médico a médico, con cruda serenidad?

“Ayuden a limpiar la sangre”
“Ayuden a limpiar los vómitos”
“Ayuden a ordenar el quirófano”
“Ayuden a encender los hornos crematorios”

Se efectúa la perfección de las víctimas. Ya no cantan oprimidos en el aislamiento, atormentados continuamente por fuerzas oscuras. No cediendo. Esperando. No tienen alas, pero las tiene el enemigo vigilante.

En este día de silencio, hoy, profundo, hay aquí una luz que revela a los ojos de mi hija la figura recóndita que salvó su vida. 


Confía tu dolor al cielo.