viernes, 26 de febrero de 2016







Confesiones
Cuando más sentí el sufrimiento de la carne dolorosa disolverse sin resistencia en aquellas horas solitarias, milagrosamente el deseo de mi alma tocó el cielo y mi cuerpo parecía convertirse en algo espiritual, casi alado, ondeando una pronta alegría.  

Más arriba, siempre más arriba, en la cúspide del cielo, tendí mi espíritu para percibir su gloriosa voz, su magnificencia, su esplendor, su misericordia y su gran amor.

A todo eso puedo expresar en devoción pura, una sonrisa que he aprendido precisamente en esta tierra y que he visto en los labios cálidos de los niños, que recuerda la primavera.

jueves, 25 de febrero de 2016

Glenn Gould



«Odiaba la música simplista y repetitiva -el minimalismo ("aburrido a más no poder"), el rock ("insultante"), la música folk ("me embelesa la obstinación palurda que encierra") » 
Glenn Gould


J.S. Bach-Violin Sonata No.4 (HD)



La vida es libertad
¿Quién ha dicho que la vida es sueño? Desde que soy libre sentí aumentar mi propia vida. Vivo como nunca al límite de mis fuerzas, de mi libertad, de mis compromisos, revelada a mí misma.

Para que nos entendamos, siempre he vivido contra todos y contra todo. Desde los lejanos tiempos de la Amurallada Ciudad, conservo en mi memoria ciertos rostros de personas sencillas y libres, sin ganancias, sin codicia alguna, sin ambiciones desbordadas, sin conjuros, sin dogmas religiosas, sin competencia; los veo, los busco, los contempló mi infancia atormentada: sí, ciertos rostros que no olvidaré nunca. Los vuelvo a ver en mí con todos sus defectos y virtudes, como si aún ahora los dibujara con el estilete en mí aguafuerte secreto. Quiero decir, la huella de mi ciudad natal está grabada en mí, y en lo mejor de mí, orgullosamente. Son mis recuerdos, quiero recordar y echar mis miserias en total libertad.

¡Qué distinto de los rostros de esclavos en la Capital, ciudad de esclavos, ciegos e invisibles; que para ellos la vida tiene una esencia material, pronta en incitarme a huir!



miércoles, 24 de febrero de 2016




Duke Ellington


Jeep's Blues






"He venido para mirarte a la cara, de hombre a mujer, y me planto aquí sobre este Viejo Café, en el corazón de esta plaza, queriendo formar una sola alma junto a ti, como aquella mañana.”

Las manos del "otro"  me hablaban con rapidez y claridad.

 “¿Notas en el aire aquel mismo olor a café?”

“¿Te acuerdas de esta canción nuestra?"

“Decirte otra vez cuánto te admiro y cuánto te quiero, resultará vano. Te lo he dicho ya cien veces. Lo mismo que la otra vez, en la mesa de nuestros amigos, te hablé también a ti, ausente. Tenías mi corazón desnudo en la palma de la mano. También hoy lo tengo. Es tuyo. Lo sabes.”

 Y el resto fue silencio impenetrable. 





Y en mi silencio pensé:
Ella me pertenece solo a mí. Las trenzas que escapan de sus sienes, sus pies como alas de gaviota y el color de sus ojos azules cuando me miran, tienen la fuerza misteriosa como rocío en mi corazón.

¿Acaso será más querida la hija engendrada con penas y dolor?


Después de haber reclamado tantas veces y cansada en sermonear, no debo justificarme al pensar que con actitudes distintas, más que con palabras hubiera logrado el regreso de mi hija, después de ocho años de ausencia bajo la patria potestad concedida a su padre como senador. Hoy, es el amor desbordado ante el mutismo entorno a mi hija, mientras nuestras luchas no solo no han terminado, sino que están en su período culminante.

Si antes del quebranto,  mi frente era dura, hoy es siete veces más dura, desde que fui despojada de mi hija, por él y la canalla de su mujer, quien culta o ignorante, ramera o no ramera, seguirá vilipendiándome en todos los rincones del país. 

Recuerdo: Hace 10 años, pocas semanas después de nuestra separación, cuando fijaba mi nuevo proyecto de vida: por la gracia de Di-s, quien abre y cierra las puertas del destino, y en medio de aquellos ires y venires, afortunadamente la puerta humana no se abrió, contrario a eso, sobre tanta disputa y riña, sobre consejos expresos y manuales, sobre tantos dentados apetitos, y como formado por el hálito mismo de la noche serena, del arrebato del viento nocturno, entre constelaciones sobre la montaña, surgió un nuevo deseo en mí de entregarme a la vida noble del espíritu: 


“¿Si estamos en lucha y tenemos que seguir luchando, para crear y vencer, acaso no es necesario que elevemos esa lucha a la región del espíritu?”

También quiero decir, que esta decisión tomada, después de renunciar a todo lo mundano, me dio más fuerzas en aquellos días de ayuno y de rodillas, que pudieron darme los aplausos y los elogios en medio del estatus profesional, social y económico en que me encontraba. Y aunque haya quien hable de no sé qué caída mía, pienso, que hay junto a mí, junto a mi lecho vacío, junto a la almohada que se petrifica, junto a mi solitaria vida, una caída mística, un arcángel que no permite ser derribada a golpes o por enfermedades.

Hago silencio. No me gusta llamar la atención a los hombres. Efectúo mi labor en silencio. Y me retiro aparte sólo con amor, resuelta a superar los obstáculos. No, no necesito que descifres mis letras. Despliego en mí, y en mi escrutinio los más escondidos repliegues de mi tristeza, sueltos en la impronta de la madurez. Y además, que sean comprendidos o no mis silencios, que sean elogiados o desaprobados, no me importa.


Una página de mi diario está aquí. Son mías y recientes estas palabras que conservan aún el calor discreto de mis lágrimas, esculpidas por el dolor al ser lastimada por la traición.  



martes, 23 de febrero de 2016



Y pude sentir, como astillas clavadas en los pies, clavos hincados en el corazón, pedacitos de piedras incrustados en la carne... solo por aquella pena. 



A mi hija Gaviota:
Quizá te servirá aprender a sonreír más y, quizá a no llorar más.

sábado, 20 de febrero de 2016



El cuerpo sufre en armonía rota entre la naturaleza y el hombre. ¿Acaso no sufre en este atormentado mundo de conservantes, colorantes, lactosas o aditivos alimentarios? Aquí y allá, en medio de mis alergias, descubro una brizna de gluten, el polen de una florecilla del cilantro… Y no solo eso. Un olor nauseabundo parece subir del corazón de la tierra, mientras la acritud del alquitrán de las carreteras me muerde la garganta y el ruido de las autopistas, crece, me golpea y me ensordece.

¿El camino de salida existe? ¿Habrán muchas auroras que todavía no han nacido?


¡Gloria a Di-s!

viernes, 19 de febrero de 2016



Un grito de dolor porque se había quemado las manos al intentar servir el café, todavía ardiente.  

jueves, 18 de febrero de 2016




Tiene su alúna
Estos pendientes elijo, réplicas de atrapasueños que esconden entre sus plumas  la cosmovisión mítica que tuerce el hilo de los sueños, atrapándolos entre la dureza de las piedras de luna e hilos de cobre que se muescan, acto mismo de la creación.

Eisuama y sagrada para idólatras de tigres, águilas, anacondas, bajo la obra del artesano de cara seria, de nariz aguda y escasas cejas que vive en las cuevas de los Andes, en la tierra firme que usurparon los civilizados conquistadores y que ya no es suya.

El paraíso está a la sombra de los sueños.

miércoles, 17 de febrero de 2016


«Me tomo la vida como un regalo, y doy infinitas gracias a Di-s por todo lo que me ha dado»



De nuevo, a esta hora, cuando se fortalece la claridad, vuelvo a rodearme de la maraña incógnita de la Capital y sus líneas de modulación novedosas, diseño del arquitecto, tan creativo, ante el cambio inaudito del nuevo milenio, y; el deseo de huir es como el deseo de desvanecerme. 

La imaginación y la fe, me hacen contemplar magnificencias de flores blancas, con capullos esbeltos y atractivos, o palomas peregrinas apretadas entre sí, formando una larga fila sobre el alumbrado público que embriaga la mañana gozando la luz, respirando el cielo y disfrutando la conversación del aire. 

Y me parece mucho menos triste que yo. 

martes, 16 de febrero de 2016




Entre la orquídea y el clavel
Entre los lirios y el rosal
Venció la audacia
Venció el capricho
Venció la inconstancia
Vencieron las espinas,
con sombrío dolor venciendo al amor. 


lunes, 15 de febrero de 2016




La dulzura de la noche se ha transformado en un concierto de chillidos y mi memoria ha reconocido al autor de esa banda sonora. 

Con impulso repentino, he arrojado mi dolor en lo profundo del mar donde las olas le pasan por encima; allá lejos en lo remoto de la inmensidad del Atlántico.

¿Debo recomenzar a vivir? o, ¿debo continuar con mi vida casta encerrada en el ensimismamiento, viviendo durante años en el mismo sueño, en el mismo secreto, en el mismo esfuerzo, en la misma esperanza?

Las mujeres libres no deben estar protegidas más que por su armadura de ascetas; redimidas de culpa. 






En pie, en lo alto de la escalinata no contengo el sobresalto.

En cada contrario y marcado escalón emprendo la ruta hacia la perturbada vida.

¡Oh! fiebre de metrópolis violenta, gritos, lágrimas y sangre de las catástrofes, retumbar de fusiles sobre la Capital nocturna,

donde monstruos de acero se yerguen henchidos a la inmortalidad de las estrellas,

donde flota el olor nauseabundo de los continentes en medio del gran montón de carne conmovidos por la supervivencia.

Solo en la solitaria playa, río o quebrada.

Solo entre las montañas o el sombrío valle,

 allí se aquieta mi apocada alma;

y con amor la sacude, y llora y ríe y teme o se serena.


De pensamiento en pensamiento...
y de flor en flor, en la que late la más sensible vida que haya nacido nunca del soplo, el amor me guía. Es difícil decir cuál, entre los prodigios naturales, algo que la iguale en su infinita delicadeza y exactitud, en su sencilla textura compuesta de sutil estriado, como hilos de seda.

sábado, 13 de febrero de 2016

viernes, 12 de febrero de 2016




Casa Alta

Ayer, al pasar frente a la torre del reloj, desesperadamente un gato vagía como un niño sobre el tejadillo de una Casa Alta.

De repente, un ruido de  vehículo que vagaba por las callejuelas entrando por la calle de La Amargura, al pasar por debajo del rayo de un farol súbitamente encendido, tenía él unos ojos grandes y límpidos, de modo que nuestras miradas se mezclaron naturalmente como si fueran a disolverse en un solo parpadeo. Y fue como un rocío de paz para mi alma remendada que solo conocía del rocío de las noches caribeñas.

De ese buen hombre una parte quedó adherida a mí y otra, se puso las alas recias y fuertes emprendiendo los mil y un caminos azules, volando hacia la aventura desde el otro lado de los mares, desde los desiertos y las montañas, venciendo los obstáculos, abriendo sendas sin pisadas, rutas sin estelas y sin distancias que lo desalentaran a la conquista de su amada que volaba junto a él.

A la llamada del amor, respuesta de amor.

Hoy, en el tiempo fugaz bajo el cielo de paz, el espacio está vacío, las alas rotas y envejecidas que solo secundan el verdadero sentido de la vida; ése anhelo de ascender a pesar de la fatiga y el dolor hacia la conquista del espíritu. No escucha ya la llamada de los corazones fraternos y amorosos, de las melancolías mutiladas y agonizantes; precisamente para ir más alto y más allá hacia lo intrínseco, para intentar lo jamás intentado, para aventurarse en lo nunca explorado, guiada por la señal segura de todas las rutas prodigiosas, por ese camino cerúleo de los victoriosos del cielo.


¿Por qué quieres apagar tu vida?  

Wolfgang Amadeus Mozart




"Elvira Madigan"
(Concierto para piano n.º 21)


jueves, 11 de febrero de 2016


Servidumbre
¿Por qué los expulsados solitarios seguimos  prisioneros en jaulas ardientes?
¿Por qué miramos hacia Oriente y no emprendemos el vuelo?
Librémonos de Occidente que no nos ama ni nos quiere.

miércoles, 10 de febrero de 2016


Un instante perpetuado en la lente por lo novedoso y perecedero. Se añadió a la belleza de tantos instantes míos no compartidos, no buscados, y sin riesgo de corrupción. 



Y todo cambia


Lo recuerdo.  Desde entonces aquel salto, del pequeño muchachote de la Amurallada Ciudad que  ansiaba saciarse de dulces y soñaba con barcos enterrados en la Isla del Pirata, al joven estudiante universitario de la Gran Capital. Quizá no hay niño que sueñe amores lejanos y lascivias con mujeres de ojos desmesuradamente pintados, en la noche iluminada, no por las estrellas sino por lucecitas falsas de cigarros, que no quieren ceder a la madrugada, estrujados por los dedos sucios.

 _Mamá. Ya tengo edad. Quiero ser libre y dueño de mis días, y juez de mi destino.

Se sintió inquieto y asombrado, en la hora de la guitarra, ante la ofensiva de mi furia autoritaria:

_Ya verás, ya verás. ¡Ay de ti, como mientas y te atrevas! ¿Entiendes?

_He comprendido perfectamente._ dijo. Y no tenía ya su mirada de ayer, en aquel color castaño.

Un jarro de silencio y aquella habladuría musical de embriaguez y charlas de seducción perversa cerraron la noche.


martes, 9 de febrero de 2016

Rosemary Clooney & Benny Goodman




Memories Of You



¿Por qué no puedo olvidar como debería? 
El cielo sabe que yo haría si pudiera. 
Pero simplemente no puede mantener fuera de mi mente. 

Aunque te has ido, tengo que explicar, 
Todo a mi alrededor que todavía permanecen. 
Me pregunto por qué el destino debe ser tan cruel? 

Despertarse al amanecer los cielos, 
Cada puesta de sol también, 
Parece que me trae 
Los recuerdos de ti. 

lunes, 8 de febrero de 2016

Alcochete - Lisboa



Villa Portuguesa

Dormida a orillas del Tajo e hincada en el suelo salobre
Entre lo sacro del culto y lo profano del turismo
Entre una rica muestra de azulejos portugueses
Y entre sus blancas paredes, queda escrito:

Las horas fueron como siglos