sábado, 30 de abril de 2016



Rostro volátil
Alma que se asemeja a esos sentimientos milagrosos en los que la vida permanece en suspenso, librándose del error del tiempo.  


jueves, 28 de abril de 2016

Leonard Cohen


"Quiero que tu cálido cuerpo desaparezca educadamente y me deje solo en la bañera porque quiero considerar mi destino." 

Leonard Cohen




martes, 26 de abril de 2016

Avenida da Liberdade - Lisboa



De la élite, fue realmente esta avenida rodeada de fachadas esmaltadas de ultramar. Su pavimento b&n decorado con arabescos y rosetones, ondula en círculos, juega maravillosamente en figuras geométricas, secunda el horizonte, atrae los destinos. Sigue ahí, viva, dominante, majestuosa, habiendo estado por siglos orillada de sombras, cafés y monumentos. 





Lunes   
Una mañana en La Capital, camino al Café Bronce de la calle 125.

Momento en el cual, lloviznando abril sobre el pavimento de las sucias calles, abrí el paso a la melodía de un alegre dolor ¿Era la última hora?  ¿O era la primera hora? ¿Era ese mi día final?  ¿O era el día de mi comienzo? Lo recuerdo. Ciertamente soy afortunada en mi sacrificio y dolor:


"De sílaba en sílaba su voz se quebrantaba. Qué difícil fueron los últimos meses de lucha, y que lamentable la aflicción, por querer conservar su negocio de Café.
Lissa, se había recostado sobre el respaldo de la silla de estilo campiña francesa, echando un poco hacia atrás su cabeza. De pronto, la puerta se abrió a la entrada, y alguien entró. Se estremeció. La palabra se quedó en su boca, pero una luz de divina se dispersó dentro de aquel lugar que  animó a Lissa, disminuida en toda su tristeza y en su carne cansada. Tomó el sobre de manila que reposaba sobre la mesita, aquella Escritura inútil llena de sueños y de cuentas por pagar y, como mujer cargada de hijos, no pudo sostenerlo más. Conteniendo sus lágrimas, se deshizo de su amado negocio de Café. Era una fría mañana de llovizna incesante, la despedida estuvo en el fondo de los ojos de sus empleados. Rehuían mirarle. Una, la más cínica y perversa, al salir de la barra donde el olor a café se hacía más intenso, murmuró: “Ni un milagro podría…”"


Creo en los milagros. Creo en la oración. Pedí en nombre de lo que más conviniera a mis hijos y a mí; mi deseo me fue concedido en nombre del Servicio, del Amor, de la Paz, de la Honra, de la Bondad y de la Sabiduría; en fin, aún lo recuerdo: He vencido

Seguí el consejo divino y estoy convencida de que mi Deseo más profundo me fue respondido y concedido. En ese último día, sobre la derrota de tener que deshacerme del negocio de Café donde había invertido una considerable suma de dinero, tiempo, esfuerzo y mucho trabajo, de pronto, en esa última hora, en ese día estéril, una magnífica respuesta resplandeció sobre el día gris que la llovizna había hecho más oscuro. Salí de allí, y comenzó a entonarse, una infinita melodía que no se percibía en aquel lugar, sino desde la cima del alma. Un canto de liberación en tono bajo, una promesa sin palabras o quizá de promesas desconocidas. Y en medio de aquella respuesta, llena de asombro sagrado y de una esperanza sobrehumana, llegué a mi casa y me arrodillé, en puro espíritu, unida a aquella respuesta.

Quien ha dicho una vez adiós y ha retornado por segunda vez, no debe retornar ni decir adiós por tercera vez.

Hoy, después de siete años, no quise saber más de negocios de cafés, ni de proyectos de arquitectura. El Amor por mis hijos, fue la causa de todo. 

sábado, 23 de abril de 2016



La primera luz de la mañana

"Aquí estoy. No quisiera hoy pronunciar otra palabra."

Aquí está la mujer, que ha abandonado todo lo suyo y que lo ha olvidado todo de sí, entre tanta bajeza y tristeza, por la búsqueda de una razón de vivir, de crear, de entregarse y de morir, para ser libre y renovada  al servicio de la causa más noble, más dulce y más bella: sus hijos.

"Tengo el sol y el viento de frente. Estoy en un agro circundado de ruinas y escombros que me recuerda todos los obstáculos por saltar. Viene el olor de la primavera, afuera se oye el canto de los pájaros, el susurro de los árboles, los ladridos de perros, la tormenta que se avecina; como en la melodía del violinista Vivaldi.  Buena señal.

Me escudriñas. Sí, es cierto. No sé si mi rostro está pálido de tristeza o encendido de felicidad. Pero seguramente arde en mí un demonio, mi demonio, sintiéndole crecer por el dolor no mermado.

¡Basta! Ellos irán delante: mis hijos. Y aunque no he medido nunca las fuerzas en esta ardua tarea, sé que somos pocos contra el mundo. Pero estoy aquí. Me quedo. Me quedaré mientras tenga aliento en la boca. Erguida en pie, o tendida en tierra. Siguiendo la ruta de Oriente, así la oscuridad sea densa. Y mientras tanto, solo te pido, dame un sorbo de tu manantial límpido, que me quite la sed y me cure el alma."


Acepta mi ofrenda. 

viernes, 22 de abril de 2016


Palacio Imperial de Kyōto (京都御所) - JAPóN



Contemplación
Con sus jardines de estilo kansho o zakan:
Tranquilo y pacífico, inmerso en una espiritualidad silenciosa,
gente de montaña, arroyos y ríos, habitaron estos bellos jardines zen



Pasos de animal pequeño

Me saco el sino del corazón y se lo doy con esta sola palabra: Quédate.

No de otro modo la gata se levanta, se estira y endereza los pelos de punta. Envilecida con exceso de mundo, promete una nueva imagen en un maullido: Es una gata callejera.

Mírala. Contempla a la desconocida desde la sombra de la habitación. Mírala ¿No está ella tallada de huesos? Los huesos ¿no son el vestido? 

La olvidada, la superviviente, la desterrada, la que vuela sobre los techos más allá de sus fuerzas felinas. Va y viene. Está siempre en lo más alto del tejado la Frida, nuestra Frida. Está tan alta. Está cercana y remota.


Pero ahora, cambiaré de tema.
  

jueves, 21 de abril de 2016

Barbra Streisand


Después de un sueño


Después de un sueño

Mientras dormía, atesorando tu imagen,
Soñé la dicha, un espejismo ardiente:
Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora,
Brillabas como un cielo en la claridad de la aurora.

Tú me llamabas y yo dejaba la tierra
Para escapar contigo hacia la luz;
Los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes,
Esplendores desconocidos, divinos claroscuros…

¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños!
Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños,
¡Regresa, regresa radiante,
Regresa, oh noche misteriosa!

martes, 19 de abril de 2016



Toda mi vida ha estado enamoradamente ligada a la soledad. Me aparta del sufrimiento. Y jamás dejaré de responder a la extrañeza de quien cree que mi soledad es enclaustrada y monástica:

Mi soledad me pertenece por entero, circula, se desenvuelve, se acrecienta y se multiplica en mí, con vida propia, plena, que basta para producirme una paz infinita.

Aunque todo artista parece enlutar su obra silenciosa en la dureza de la soledad, cuando haya segado de su soledad todas las flores para hacerse un perfume que toque el alma, superará esa condena a la cual parece condenado todo artista.

domingo, 17 de abril de 2016



En una mañana tan ambigua, preñada de nubes densas o de cielo despejado, una vez más la fantasía y la realidad se confunden en mí, tan secretamente, por lo que recibo esa especie de sensación dulcísima de la vida. Y con todo el juego de pensamientos, es allí, levantando pesos perezosos que vuelven a caerme encima,  donde se plasma la sensualidad plástica entre los recuerdos y mis olvidos. Algo que no domino. Sin embargo, no he temido nunca, ni temo, mirar en lo más profundo de mí, para descubrir, como de la turbulencia carnal, pueden liberarse auras divinas del espíritu.



Café

Para celebrar todos los días la libertad y la austeridad, elevando el ánimo fortalecido en horas solemnes, nobles y puras. Dispuesta de nuevo al arduo trabajo, a la meditación, al culto de los más firmes ideales y, entregada toda al esfuerzo de levantar las virtudes del perfecto amor. 



De blanco
No, no nos turbe la ausencia de color.

“Blanco” Sea ésta la esencia de nuestro rezo nocturno. Yeshayaáh,  por la gracia del profeta, por milagro del Espíritu que transfigura la tierra y la habita, cantó:

"Tu iniquidad.
Como la nieve será emblanquecida.
Como blanca lana quedará."

Pero ¿es esto un retorno? ¿De qué me vale en este instante? ¿Dónde queda mi vida distante? ¿Mis obras, rebeliones, tristezas, impaciencia, y cuánto dejé detrás de mí?


He traspasado un confín de montañas, cruzado terruños sin flores, bosques sin hojas, ríos crecidos, trechos escarpados, almas encendidas, antes de reconocer su rostro de amor. 

viernes, 15 de abril de 2016




Imaginemos 

Sí, hay una isla...

Un entramado de trenzas afrocaribeñas “ruta a la libertad”.
Pieles curtidas por la diversidad de mezclas  y los calores.
Una palma de coco y una rama veranera sobre un ataúd.
El remo y el sudor que corren en mares sobre el pescador.
Un suelo que mengua con el torbellino de los extranjeros.
Un pueblo tosco que intenta engañar su tedio con dominó.
Una lánguida bahía fangosa donde desagua, canal pútrido.
Casas de bahareque que se alternan con las de “material”.
Y una entusiasta oleada de canto champeta frente al azul.

Siempre será la isla de Barú

jueves, 14 de abril de 2016


Fin de un Invierno Eterno

Me encontraba en lo alto de una terraza, cuando el olor de la lluvia, era el mismo olor del Caribe, olor a sal y arena, a palma y a coco, que me subía desde el fondo de no sé qué otra vida mía, y que tenía la virtud de transportarme hacia su remoto origen. 

Qué sombrío recuerdo me domina de aquel entonces, un recuerdo mucho más difícil que la interpretación de ciertos mares grises donde espuma la marea contra la corriente y el frenesí del mar prendiéndome las entrañas, como a un prisionero ante un día de invierno que hierve bajo el aguacero abundante y sin frío, y, que desde los barrotes, ve brillar los colores del almíbar al ver pasar la carreta del vendedor de raspa’ oY no, sin antes, un estremecimiento intentando  captar lo infame:


“En un patio tapiado y cuadrado como una cancha, encerrado entre muros impregnados de humedad que emanan pátinas semejantes a crestas de olas sin playa, diviso, en pie, en el umbral de aquella lúgubre reja...; -¡Qué tremendo es el resplandor del mediodía!-; Lissa, servil del silencio, presa del yugo y a todo lo que era mentira, temiendo hablar para que el nudo de la garganta no se le soltara. -¡Ay de mí!-, pasos abreviando la escena:


_Me disgusta dejarte ir sin tus hijos_ le dijo la buena señora con la voz insólitamente conmocionada, con su mentira amable, con su ánimo bien construido.

De inmediato, turbándola como una señal de oscuro presagio, y, mirándola con sonrisa melancólica que removía todas las arrugas de su rostro, la dulzura de aquella señora, érame tan querida que se me oprimió el corazón cuando afectuosamente tomó a Lissa de la mano, ante su desesperación sacrílega, llena de repugnancia:

_Oh, Lissa, trata de comprender. No te aflijas ni te atormentes tanto. Así te sabrás liberar. Y cuando seas libre, no tendrás que vencer más que a ti misma para ir más allá de ti, para subir más alto que tú. ¡Sé libre!"_ Suspiró la buena señora, dejando que su mano temblara como una hoja en la suya casi hecha un comienzo de esqueleto.  

La humillación de tener que entregar a sus pequeños hijos a cambio de su libertad, resplandeció aún más que el sol, cuando se inclinó y aprestó sus manos  para colocar sobre los dedos de Lissa aquel espléndido anillo de diamantes que le puso en sus manos,fabricado por los joyeros de Roma y, que parecía simbolizar el uróboro perpetuo de su destino."


De las años que siguieron, me quedó el recuerdo en medio del alma, del suspiro frío y senil, el roce de los cabellos blancos de la abuela paterna de mis hijos que parecía no haberse borrado de mi cara, como si siguiese peregrinando  por  aquellos hilos de plata entre los escasos cabellos de alguien que en mi memoria se convertiría solo en fábula de la vejez.


Abro el cajoncito de mi mesa de noche y tengo entre mis dedos, una de las pocas cosas que he conservado a modo de fetiche. Saco del estuche el anillo uróboro, no sin un estremecimiento supersticioso, como si esperara encontrar en la pequeña esfera infinita todos los fantasmas, todas las escorias y la humillación ofensiva que se desprendió cruel y despiadado y que tuvo el gesto de templarme en el dolor y en la vergüenza contra todas aquellas oscuras fuerzas que de golpe, me asediaron. ¡Santo Di-s!

miércoles, 13 de abril de 2016



Fin de un Verano Eterno 

¿Soy de ayer? ¿Soy de hoy? ¿Soy de mañana? ¿De una ciudad borrada por el olvido?

Es un recuerdo que viene de lejos, como una oleada en el pecho que no se puede contener… A cada vuelta, repasando viejas fotografías, voy con recatados pasos allí donde estuvo mi dormitorio junto a las ventanas selladas. Tengo colmado el corazón de una dulzura tan pura que me hace cruzar el umbral hasta mi infancia:

Era una casa solitaria. Era una noche de abril. Sigilosa como una leona nocturna que cruza la pradera, cuando me acerco al lecho de mis sufrimientos, mis pisadas se hacen más leves sobre el piso de baldosas de cemento.

Doy vueltas  entre las cuatro paredes. La veo dormida acurrucada en su cuna de inocencia. A cada vuelta pasando frente a la luna del espejo, descubro en la sombra su rostro pálido-canela y aquellas lágrimas que no caen una sola gota.  

Me detengo. El silencio es perfecto, igual en la luz y en la sombra, donde he sufrido, esperado, luchado con los monstruos, hablado con los ángeles, sangrado, llorado; es allí, donde descansa ella. ¡Qué pequeña es esta noche! No pesa más que la pequeña Lissa de abundante cabellera sujeta a un cintillo y echada hacia atrás.


La historia de mi lugar de origen está encerrada en mí y aparece de pronto en el desgarro de la herida del pecho que arde por dentro. ¡No importa! De cualquier manera trato de que nadie lleve mi carga de nostalgia y de esperanza… ¿acaso hay entre ustedes gente de mar con velas y remos -que no se necesitan-  para abordar en el puerto de la Amurallada Ciudad?



domingo, 10 de abril de 2016



Mau
¿Y vino con una simple sacudida a espantar los ratones?

Silencio. Me inclino. Me vuelvo con gran sobresalto, como si alguien me acariciara. Mi piel se hiela. Descubro el gesto felino como el de un velero henchido de viento y, esa sustancia misteriosa que veo sobre sus ojos. Tal parece poder ver más allá de la muerte.
Luego sube por el costado de la escalinata y sube por mi propio estremecimiento.
Su cabeza se inclina, se asoma por la ventana: “La curiosidad mató al gato”
¿Para que vendrá? ¿Para otra partida? ¿Para posar para una foto?  


Dime, dime, dime...

viernes, 8 de abril de 2016





¿Se podrá decir más de la vida?

Hay frente a nosotros, duros de corazón, una servidumbre que abolir, una barbarie que rechazar.

En el insomnio de la Capital, se escucha gruñir de cerca, gemir de lejos. Y se siente sufrir. La dureza de los páramos se reconoce en los latidos de una vida inútil. El hombre al que encontramos a diario, ese al que cada día tropezamos e ignoramos, ese que en su lucha por sobrevivir está a nuestro lado o frente a nuestro rostro… ese hombre ¿no sigue siendo, sin embargo, desconocido para nosotros?


¿Qué decía yo del hombre?

miércoles, 6 de abril de 2016

Padre mío.

20 Años
En la Amurallada Ciudad, el  tres de abril de 1996.


Al nacer fue amordazado por la muerte.

Desde lejos. Aquel barco zarpó del puerto de Nápoles hacia la ciudad libre.

Y en esta orilla, sobre el temblor del mar Caribe, en la solitaria playa donde se escucha aullante la mar, en pie está mi padre. Fijo en esa tierra lejana, que solo vivió para sus recuerdos, de amor y tormento. Está esperando, desesperando la vida del otro lado, como el oleaje enorme.

Miraba sin decir palabra. Con frecuencia, con un gesto brusco alzaba la barbilla recta, absorto en no sé qué recuerdos remotos, olvido del retorno, canto de despedida. Tenía él los ojos de un salvaje azul genciana, los labios finos y apretados cubriendo una dentadura apta para la fuerte presa; el pelo rubio, liso y delgado sobre las sienes; la nariz recta; amplia y potentísima mandíbula, ancha y cuadrada. La acritud de la sangre envenenada por el alcohol, coloreaba sus mejillas agitando la manzana de Adán en su cuello.

¿Se podrá morir con alegría después de haber vivido los horrores de la guerra?

Era el mediodía. Quizá la naturaleza había puesto en mí una gracia sencilla que le serenó. Y en medio de mi espanto y terror, se sacudió de dolor saltando al cielo.

A las 14 horas hablé a mis hermanos confirmando su partida y organizando con prontitud todos los servicios fúnebres. Las lágrimas y la tristeza fueron una sola cosa.

Nada podrá cambiar ni doblegar el destino que Di-s ha trazado en esta tierra desdichadísima. 

lunes, 4 de abril de 2016

Nina Simone



Mr. Bojangles


"Conocí al señor Bojangles
Y bailó para mí.
Con un calzado gastado,
con el pelo plateado y una camisa raída.
Y unos pantalones holgados, viejos y suaves zapatos.
Saltaba tan alto, tan alto.
Después, toco suavemente el suelo... ♪ ♫ ♩ ♬ ♭ ♮ ♯



viernes, 1 de abril de 2016



Todo es irreal

Desde casi los veinte años me nutro de los paisajes, del detalle imperceptible, del lirismo poético, de la vida cotidiana, de la muda noche, de la amistad alejada que no envejece, de la canción popular nacida de la esencia del mundo y, de mis hijos, fieles míos. 

Todo ello acomodado a la nada. 

Acomodarse a la nada con todo ello, es posible; imposible es reunirse con ellos. Sólo la memoria hace de sus imágenes una vida fuerte y más dulce que la vida presente.

Mientras la vejez inevitable, la sensación de la vida consumida, mis días grises por el frío, corren desnudos sobre el rostro, las manos y los pies morados de frío, bebiendo la sombra de la montaña y haciendo con ello un gris más oscuro. Ya no hay nada verde. Sin embargo, hay en mí no sé qué felicidad contra mi alma angustiada. 

Todo ello condenado a vivir y a marchar.



¡Este dulce olor a miel y a pan tibio, que se templó en la boca del horno hasta la exquisitez de su dorado casero!