miércoles, 30 de diciembre de 2015

She Loves You - THE BEATLES




 
https://www.youtube.com/watch?v=nGbWU8S3vzs&list=RDnGbWU8S3vzs&start_radio=1





 ¡Oh nostalgias, nostalgias!

Viene hacia mí,
atravesando la espesura de mis recuerdos,
trayendo de nuevo, desde muy lejos,
lo que tanto me pesó
cuando no era más que una chiquilla,
la flor soñadora
de la más sana juventud
en mi tierra de pescadores.

Viene surcando mi vida,
que se dobló hacia un lado y hacia el otro,
hasta tocar finalmente
el buen terreno.

Déjame reconocer,
en aquellas correrías ocultas,
en aquella voz y en aquel placer,
una imagen de felicidad fugaz,
que es de mi propiedad
y que, de cuando en cuando,
relampaguea también
en este exilio de soledad.


¡Oh, deja de herirme, siempre!

martes, 29 de diciembre de 2015





Una tarde en la vida de Lissa

—¿Le contaste eso a tu padre?

—Naturalmente —murmuró Charlie con aire resuelto.

Lissa lo miró un instante, intentando descifrarlo. Pero él, cerrado como una ostra, no dejó escapar palabra.

—¿Y qué te dijo papá? —preguntó Mary, ansiosa.

Él se encogió de hombros, guardando silencio.

Hacía un calor sofocante, y los chicos pidieron helados.
Lissa, en cambio, insistió en tomar solo agua, negándose a pedir la tartaleta raw chocolate con miel, frambuesa, nueces y dátiles sin gluten que tanto le gustaba.
Gaviota no podía dejar de sonreír frente a su helado de coco y arazá.

—Esos hijos míos… —dije, con tono de fingida censura.

Charlie, dejando caer su atractiva humanidad sobre la silla de aluminio y mimbre, se echó a reír, metiendo la cuchara en cada uno de los helados antes de atacar el suyo, recostado contra la pared.

—¿Quieren algo más? —preguntó.

—¡Pues sí! Estoy medio muerto de hambre. No alcancé a almorzar. El estudio antes que el placer, madre. Por favor, ¡la carta! ¡La carta!

A su llamado, mientras las dos hermanas salían juntas hacia el baño, una figura se apresuró hacia la terraza, extendiendo el menú hacia Charlie con cierto desdén.

Él la miró alegremente y tomó la carta.

—Bueno… comer será el placer de este momento. Y más si es un plato de pescado fresco, recién traído por pescadores artesanales de Tierra Bomba. Pediré un clásico wok.

Los tres hermanos eran curiosamente parecidos, aunque distintos en su manera de ser.
Empezaron a debatir sobre lo que depararía el nuevo año. Coincidían en que, a pesar de los acuerdos de paz, el país no tendría un buen año… pero tampoco el peor.

—¡No hablen de ese tema! —estalló Gaviota, fastidiada—. Siempre están diciendo estupideces.

Pero la conversación, lejos de apagarse, se encendió aún más entre los dos mayores.

Así era la vida de Lissa.
Y así, en verdad, parecía que continuaría: tejida entre el amor y las pequeñas riñas, entre el ruido del mundo y la calma interior que solo los hijos pueden dar.
Porque ni la soledad, ni la edad, ni la idea de los inevitables adioses lograban alterar lo esencial de su vida: ese lazo sagrado e inquebrantable que la unía a ellos.

Sus hijos le habían devuelto la vida, y el amor tantas veces negado.
Y eso —pensaba— era más que suficiente para no buscar ya otra oportunidad sentimental, antes de marcharse para siempre.

Los cuatro, en un coro de risas, siguieron discutiendo, apostando, protestando, charlando.
La diversión se volvió más ruidosa, más alegre que nunca.
Detrás de ellos, la capital se cubría lentamente con esa neblina gris y helada que anuncia la llegada de la noche.


"Toma a mis hijos en tus brazos, Padre Mío, y muéstrales Tu Gracia." 



EL PORTAL de los Escribanos



A lo largo de terma ’os de tintos y empanaditas chinas, se abre un antiguo portal. Sombras simétricas dibujan formas sobre el alma de escribas, poetas frustrados, y rostros de amor sin lágrimas. Allí, todas las artes se detienen, perplejas, inmóviles. El tiempo recuerda aquel día de luz triste, cuando debiste partir de tu tierra natal por la dura sentencia del Destino. Y yo canto, canto, canto…, sin saber por qué, al otro lado de la mar Caribe, acompañada de recuerdos que lentamente se han convertido en desdén.

lunes, 28 de diciembre de 2015



Dormida en un sueño taciturno


¿Recuerdas aquel 28 de diciembre?

Cuando nos amábamos libres y felices,
cuando fijábamos hacia el futuro
nuestros sueños últimos e inciertos.

Aquel día me regalaste
una joya de plata
engastada en piedras turquesas,
del color del 
Cielo y del Océano..

Y me dijiste:

“Nada la mueve sino la fuerza del alma,
y en mí habita el deseo de custodiar su luz.”

Ante todos los dioses
juramos amarnos por la eternidad.

Y en mis sueños pensé:
“Me pertenece solo a mí,
por derecho divino y humano.”

Pero…
¿por qué tuve que descubrir
que la plenitud
y la absoluta felicidad
no son posibles en este mundo?

Bogotá,—lunes, 28 de diciembre de 2015








Dulces son las fotografías,
que la estela del flash tiñe de plata,
velando las vanaglorias ya vetustas.

domingo, 27 de diciembre de 2015





Mañana de Domingo, que dedicaré a atenuar y humillar impacientes pensamientos, soberbia e ídolos sordos y mudos, con té fuerte y otras inocentes mezcolanzas, hasta hallar salud y la luz de gracia envuelta en el alba.

Me encaminé con glotonería secreta hacia la cafetería del pueblo. Permanecí sentada entre murmullos sofocados de voces inquietas, con los párpados cerrados sobre mi eterna rebeldía.

Mi mirada cayó sobre un puñado de tomillo. Lo tomé al azar, marchando impaciente, con alas de mariposa viva aún, buscando la libertad que habita en lo invisible.

sábado, 26 de diciembre de 2015




Título: Encuentro con la luna
Fecha: sábado, 26 de diciembre de 2015

Desde mi habitación, un tanto oscura, saliendo con dificultad del ensimismamiento, me giré a regañadientes.

_ ¡Por fin! ¡Es más de lo que esperaba! _ grité.

A través de los tibios cristales, inundando cada estancia de luz sobre casas heladas y tristes, la luna parecía venir a mi encuentro, abrazándome. Ya no era extraña para ella.

Había que retratarla. Subí las escaleras, palpitando, con deslumbramiento en los ojos por ese gran bosque armonioso, resplandeciendo entero, como en una de esas iluminaciones de Pascua que parecen renacer del Renacimiento.













Una pared en blanco es un desperdicio de ideas




Soñamos en un columpio que nos balancea en sus brazos
Soñamos mariposeando leve el crepúsculo de besos
Soñamos lo imposible, lo divino, lo inconfesable
Soñamos con mares de oro y vestidos de luces
Soñamos con lunas más nobles que soles
Soñamos con cánticos de ruiseñores
Soñamos aunque estemos muertos
Pero soñamos


Palace Hotel, San Francisco



Puedo recordarlo...

¡Qué diverso es el destino! imaginándolo desde aquel rubor juvenil, cuando no pude contener un grito de sorpresa al verlo, con la cámara lista, dispuesta y sintiéndome incitada a perpetuar de una manera peculiar el flash fugaz a través del tiempo y el espacio. 

Hace más de dos décadas irrumpió la magia con un vuelo inesperado, un mandato al que debía obedecer sin demora.

Al meditar sobre aquellos años de viajes y placeres, me siento sin deseos de intentar  lo desconocido, incluso, 

...en las sombras más sombrías que las misteriosas tinieblas.


viernes, 25 de diciembre de 2015

NOCHE Y DíA - Frank Sinatra




https://www.youtube.com/watch?v=E10L8G67ozU&list=RDE10L8G67ozU&start_radio=1

Night and Day
Frank Sinatra

"Noche y día,
¿Por qué este sentimiento por ti
Me sigue adonde vaya?
En el ruido del tránsito,
En el silencio de mi habitación solitaria,
Pienso en ti día y noche..."







Anochecía

Vaciada por dentro, salí a fumar un cigarrillo en la oscuridad de la colina lóbrega y boscosa.
En el silencio profundo, todo lo demás dejó de importar.
El tumulto de la Capital se confundió en mi presencia,
se debilitó,
se desvaneció.

Entonces surgió un recuerdo de gran valor espiritual:
la primera huella secreta del alma,
mi verdad incomunicable.

Esta noche, al evocarlo, comprendo que desde entonces
el rubor de aquel secreto no ha sido extraño a mi destino.
Incluso me revela por qué hay tanta severidad en mi sensualidad
y de qué alimento, en el fondo, vivo.







SILENCIO EN LA NOCHE - Frank Sinatra









https://www.youtube.com/watch?v=Fb6Pg71ISTs&list=RDFb6Pg71ISTs&start_radio=1 


jueves, 24 de diciembre de 2015

Luna de hoy




Huellas de Luz sobre la Capital

Exaltación de una luz más intensa que el mediodía.



¿Por qué me miras así?

Surge entre los pámpanos y el río, más plena y circular que nunca.
Soberbia en su lozanía, con una sonrisa redonda como lámpara encendida,
lleva tatuados los rituales, los villancicos y las plegarias navideñas.

Luego se detiene en el bosque de pinos,
se sienta sobre la cima de la montaña
y deja caer sus piernas desnudas sobre la Capital,
que celebra en silencio la natividad,
como si naciera desde el fondo de una fábula antigua.

¿Dónde quedaron las eternas huellas de la luna?

24/12/15 — 10:10 p.m.



LUNA de anoche






La luna es simple, y sin embargo está cargada de significados incontables; ingenua, aunque vestida con túnicas engañosas.

Si la contempláramos por tiempo indefinido, seguiría vertiendo —a través de su mística cabellera— perfectas verdades.

A veces, la inmensidad de lo que expresa se vuelve tan misteriosa como la sordidez de la noche: rodeada de negro, la desolación del mundo.
En cualquier noche diáfana, nos señala el camino que conduce a la montaña.


¿De dónde le vendrá ese desmesurado señorío?
De la pura sensibilidad de los poetas que la crearon.

Floricultura en un invernadero: "ENTRE TURBANTES"



El Paraíso 
habita en lo pequeño
y en lo grande,
a la vez.

miércoles, 23 de diciembre de 2015




Parece ser que en la escritura las líneas de expresión silenciosa sobre la belleza, la nobleza y la pasión deberán permanecer en tu interior, en privado, y ser expresadas en forma corta y precisa. 



Ensimismada, su aspecto era soñador, alejada de todo y de todos. Un ser añejo, apartado del mundo, pálida y con grandes ojeras, como si no durmiera bien. Rehuía el bullicio de La Capital y de las fiestas.

Una y otra vez, con ademán decidido —tan extraño en ella— miraba la puerta, erguida, cobrando ánimo en medio de sus temores y ansiedades. Luego respiraba profundamente el aroma del café, que le hacía brotar un brillo especial en los ojos y una sombra de color bronce en la palidez del rostro.

Tomaba el mazo de llaves, cruzaba el largo corredor volando, y, llena de rutina, se escurría por la autopista.




Felices Fiestas Y Paz en la Tierra
http://tragediartificial.blogspot.com.co/2015/12/especialnavidad2015-3-planes.html

martes, 22 de diciembre de 2015


Mará no es para siempre
Oigo su paso vivo y me vuelvo.  El me mira en silencio y calla.  Le miro. Los hilos de plata del solsticio de invierno palpitan sobre nosotros. Algo conmueve sus labios, y no sé si nacerá una sonrisa o un beso. Y no sé distinguir si en mí, palpita el resplandor de la luna o la perplejidad de mi alma.

Luego, al mirarme, frunció el ceño y dijo:

_Aquello fue bueno mientras duró._ Hizo una pausa.

Lissa asentó tristemente.  

_Da gusto volver a verte. Y muchas veces me he preguntado si no hubiera podido hasta pedirte que te casaras conmigo, desperdiciando aquella ocasión._

Lissa movió melancólicamente su rostro, sonriéndole a la vez.

_Óyeme. Adoro tu vida espiritual, adoro esa soledad y ese silencio tuyo que te hace insuperable. ¿Quién te proporcionó esa enseñanza mística?_

Y le respondí con un súbito hielo que me corrió en el cuerpo, como si un manantial estallara dentro de mí:

_¿No te acuerdas, pues, de los prodigios de tus antepasados, ni del éxodo en el desierto, ni reconoces la unicidad de tu D’s?

De repente, sin vacilar, respondió:

_Recuerdo a mi madre, bellísima en Jerusalén, descansando a la sombra de una palmera rica en dátiles y pidiendo a mi padre que le cogiera algunas mientras ella expresaba con fervor la plegaria:


”Shemá Israel, Adonahi Eloheinu, Adonai Ejad”


Luego me miró en silencio. Y me pareció que los rayos de la luna, convertidos en una red de hilos de plata, nos envolvía en torno a nosotros, mientras un río de agua fresca regaba el desierto abrazador. Estaba ella como quien pierde su virtud y su fábula.


_No me reconoces, y me miras. A estas alturas deberías estar acostumbrado._ dijo sencillamente, con su sentido práctico, con una voz extraña y un poco muerta:


Quien recibe felicidad, también deberá aceptar el infortunio. 

22 de diciembre de 2015 - EL SOL SE DETIENE


Con la noche más larga del año empiezan los días a crecer...

Solsticio de Invierno.
Una larga tira de crespón negro cubrió el cielo.

Y sucedió que, probando los caminos del infinito,
más allá del confín del mundo,
más allá de todo horizonte de la mar,
más allá de todo límite conocido y desconocido,

en la dureza de la soledad,
en la espera silenciosa,
en la desconfianza de todos,
en la confianza en mí misma,
en la visión del alma,
en la vigilia, en el recogimiento;

pero, sobre todo,
en los recuerdos,
en los recuerdos…

¿Quién no siente el frío invierno 

estallar como llamas de fuego en el corazón?

lunes, 21 de diciembre de 2015



El refugio del piso 3007

Es diciembre, y la Capital —esa ciudad desarmónica que siempre parece ir un compás por delante— se ilumina con un fervor que intenta disimular su propia frialdad. Desde la ventana, el viento bogotano —afilado, perfumado de eucalipto— me recuerda que estoy lejos del mar y de su aliento salado, ese que tantas veces me ha devuelto la paz.

Me calcé los zapatos más cómodos. Mary esperaba al otro lado de la puerta, dulce pero firme.

Vamos, mamá.
—¿Y ahora hacia dónde? —pregunté.
—Toma la autopista Norte. Por ahora… nada más.

En el retrovisor, Gaviotica —en su manera callada de acompañar— parecía comprender el plan sin nombrarlo. Avanzamos algunos kilómetros, y Mary dio la señal:

—Desvía a la derecha… toma la oreja del puente.

No tuve dudas. Esa ruta nos llevaba al 3007 del Centro Comercial Santa Fe: nuestro refugio lejos del mar, donde los libros abren puertas que no existen en ningún otro sitio.

Después de la pequeña guerra del parqueadero —vueltas, esperas, paciencia— encontramos un espacio casi milagroso. Subimos al último piso. Y allí estaba: la librería, con su aroma a papel nuevo y el murmullo de historias por nacer.

La mesa de chapilla comino crespo, con sus vetas como mapas, nos recibió. Caímos en las poltronas de cuero sin ceremonia, como quien regresa a un territorio conocido. Arte, cocina, moda, cómics, literatura… las manos saltaban de un libro a otro mientras la tarde se evaporaba sin prisa.

Fuera, el viento frío persistía. Adentro, el viento salado de mis recuerdos se mezclaba con el olor a tinta. Pensé entonces en la mirada del mar, tan parecida a esa forma silenciosa en que Gaviotica observa el mundo, la que nunca se desprende del alma.

No escuchamos las puertas bajarse ni las cajas apagarse. Fue la voz del último vendedor la que nos devolvió al mundo. Me levanté con una punzada dulce, mirando los libros abiertos como criaturas dormidas sobre la mesa.

¡Mamá! —dijo Mary, turbada—. abriendo a través de sus gafas, sus lindos ojos color miel.  ¿Podrías prometerme…? No importa.

Gaviotica, en su discreción habitual, enrojecía ligeramente, respirando el silencio.

Ellas saben que hay promesas que no se dicen: se cumplen volviendo al lugar donde el espíritu respira mejor.


Bogotá, lunes 21 de diciembre de 2015. 





Vivir la eternidad en un momento de Café
Todo el amargor y la dulzura fugaz del mundo convergen en las notas de misterio y sabor de este oscuro dios. Y ningún desaliento, ninguna alquimia, podrán separarme del aroma que estimula mi pasión y alienta mi día.


domingo, 20 de diciembre de 2015

La luna es testigo de mis noches más frías...


Río de Luna
Audrey Hepburn's 

Río de luna, más de una milla de ancho
Te voy a cruzar en estilo algún día,
Viejo creador de sueños, 
Destrozador de corazones ...
Adondequiera que vayas,
Yo sigo tu camino.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.







Mudable

Bien sabía ella emular a la mujer casta,
como un velo de muselina usado de quitasol.

Aunque en su mente,
y bajo la envoltura de su piel,
se le escurrían a hurtadillas
placeres y aromas.

Su gracia era deleite
en el juego de camaraderías
y en las íntimas uniones fraternales
con sus amigos.

Luego volvía a sumirse
en el remolino sutil
de sus envolturas tristes:
azurita y grises.

Dedicada a ser desconocida,
diáfana,
como el espejo donde se mira su melancolía.

¿Quién podrá adivinar 

lo que de ella ha querido esconder?


sábado, 19 de diciembre de 2015


 ¿Dónde está mi hijo?

Entrando a casa, veo a Charlie coger la guitarra española entre sus dedos morenos.
La había comprado en el taller Felipe Conde,
cien años de guitarras hechas con alma.

Y lo vuelvo a ver:
aquellos días terribles de su viaje a Europa,
cuando la excursión del colegio se dispersó en Madrid
y, de un momento a otro,
dejé de tener noticias suyas.

¿Qué te dije, mamá? Ya no soy un niño. Debes confiar en mí.

Su pausa me atravesó.
Miré la guitarra, y pregunté con una calma imposible:

—¿Con qué dinero pudiste comprarla?

Salimos del aeropuerto. Él, sereno; yo, hecha un torbellino.

—Después de esos días sin llamarte —dijo—,
me dijiste que papá enviaría dinero
para que saliera del hostal de mochileros,
esa “pocilga” llena de ratones que imaginabas.
Pero no me fui al hotel de cinco estrellas, mamá.
Me quedé allí.

Lissa se quedó sin habla.
El corazón acelerado.
Una oleada ardiente en el rostro.
Todo púrpura.

Entonces él la abrazó,
le besó la frente,
y el torbellino se volvió neblina azul.

Y nada más importó.



Hojecen los eucaliptus

Rasgando el día, la niebla y el humo de las chimeneas ocultaban las lánguidas montañas. Detrás de los viejos cipreses, hojecen los eucaliptus; y en el muro próximo que rodea la casona, la hiedra obstinada se rejuvenece.

A pocos metros, por el camino entre orillas herbosas pobladas de laureles, corre un claro de florecillas blancas. A lo largo de la franja de hierba aparece una zona de tierra arada para el cultivo de papas, mientras los pájaros vuelan bajo, arando sin arar.

A lo lejos, diviso a un campesino gris, más pobre que el apóstol Pedro Claver de la obra literaria "La esclavitud de Pedro Claver" de Vladimir Marinovich: pantaneras rotas, pantalones parchados, ruana desgastada, mochila vacía y sombrero de paja. La Oda del ruiseñor lo acompaña, cantando la vida y la muerte. Por un instante, levantó el rostro demacrado al cántico de la criatura de Dios, y pareció llorar. Era de un solo color sepia, aquel campesino de los Andes, con su divina miseria.


viernes, 18 de diciembre de 2015


Tal parece... 
Tal parece que esta tarde respiro la realidad y el sueño frustrado.

 No lejos de la Capital, en el atardecer de la montaña azul, mientras se levanta el helaje que dobla la espalda, mantengo la mirada fija en la primera estrella y en la lejana fantasía que todo lo pide, que todo lo quiere; el hoy, no quiere, nada más.
Su espíritu de sacrificio, ese que lo dio todo y nada tuvo, mañana no escuchará más sus quejas, ni se verán sus lágrimas.
Los desterrados han consagrado su destino a la ciudad que les abrió sus puertas
.




Declina la tarde


Me detengo ante este espectáculo sutil de la naturaleza. Mis ojos están llenos de hebras luminosas tan vivas que parecen meditar, y que parecen inmortalizadas en la imagen alegórica y trasplantada de una red que vi sacar en una playa del Caribe, llena de blandas medusas que se transparentan a través de la noche. Y no sé por qué me da la sensación del silencio en un vergel del sueño desenvuelto en lenta armonía, que crea una pausa en las voces lacerantes de la Capital. Su perfección es fugaz. No le falta más que abrirse de instante en instante.

Miles Davis - John Coltrane


"Mi ego sólo necesita una buena sección rítmica."
Miles Davis

Trompetista y compositor de jazz estadounidense, una de las figuras más influyentes en la historia del jazz, junto con artistas como Louis Armstrong, Duke Ellington, Charlie Parker y John Coltrane.


Floralía




He aquí el jardín

que me conduce hacia los abriles,
a través de hojas de profundo canto,
hacia las flores que respiran.

¡Mira esta florecilla!

No es blanca, sino oscura.
No es de lino, sino de seda.
Está vestida de luto:
lleva luto.
Es la flor de la ternura.

Su perfección es fugaz.
Un abejorro devoró su corazón.
Hay que inclinarse
y besarla.

Misterio de la naturaleza:
puede convertir un jardín
y una flor
en una sola tristeza,
como esos eucaliptos plateados
que, con sus aromáticas ramitas,
tiemblan bajo el viento
de la montaña azul.