29 de Junio
Esta es ella. Armada de silencio, me hace estremecer y palidecer. La miro y me parece más hermosa. Otras son sus medidas: su
cuerpo horizontal como cálculo único que mide el más profundo destino. Su espíritu: se asemeja a la energía de los sacrificios, luchas, heridas, dolor y agonía. Su cadáver, al espíritu eterno. No escucha las palabras. Nadie ve si ríe o llora.
Madre, estas horas de junio, en mi memoria, son las más tristes de mi vida de destierro. Déjame evocar en este día de tu cumpleaños, la frescura de tu sonrisa sobre aquellos vendajes manchados a la altura del sufrimiento, como púrpura y blanco rosal.



















