miércoles, 29 de junio de 2016





29 de Junio
Esta es ella. Armada de silencio, me hace estremecer y palidecer. La miro y me parece más hermosa. Otras son sus medidas: su cuerpo horizontal como cálculo único que mide el más profundo destino. Su espíritu: se asemeja a la energía de los sacrificios, luchas, heridas, dolor y agonía. Su cadáver, al espíritu eterno. No escucha las palabras. Nadie ve si ríe o llora.  

Madre, estas horas de junio, en mi memoria, son las más tristes de mi vida de destierro. Déjame evocar en este día de tu cumpleaños, la frescura de tu sonrisa sobre aquellos vendajes manchados a la altura del sufrimiento, como púrpura y blanco rosal. 


martes, 21 de junio de 2016





¿A dónde vas?

Mañana o dentro de tres días, estaré en la acostumbrada hostil distancia, pero entretanto, camino escuchando el sonido escénico de las olas del mar. Más adelante iré a la montaña fría y escarpada, y comeré ajiaco santafereño junto a mis hijos.

Hoy, son innumerables los recuerdos que no corresponden a ningún sentimiento real: La fidelidad.

¿Acaso no fueron falsas las cadenas que arrastré por amor? Más bien, cuanto más amé, cuanto más amé con locura, estuvo él decidido a rebelarse como amante fiel, esa casta inexistente repleta de mentiras confusas y difusas que hace lascivo la consagración y el fresco sentir de todas las cosas delicadas y deliciosas del amor: la ternura de acercar la boca a un cuello sacudido de relámpagos nerviosos o la delicadeza de la mano bajo el vientre escurridizo. Todas, cosas que parecen encantarle a cualquier pareja fiel por amor, y también por el arte de amar hasta la locura,  en los más alocados sueños y placeres.

¿Infiel por amor? ¿O más bien, el torbellino demente de la infidelidad, capricho de un secreto seductor, tan ligero de paso, dará pureza al amor y riqueza a la pasión?

Quise terminar, decidida a rebelarme contra los abusos de la mala suerte. Sin embargo, una vez más, me abandona el deseo de volver a amar en medio de un mundo disminuido de valores. 

Con esto basta.



martes, 14 de junio de 2016






Hotelito Perdido
Aquí, hace demasiados años, duros años, que al recordar, mi pecho se llena de pena y de melancolía. No olvido, pasaba por aquí con frecuencia, engañando la tristeza en lo desconocido del alma.

Hoy, aunque feliz de encontrarme de nuevo en esta isla, lejos de las frías montañas, estoy desilusionada, inquieta descontenta, furiosa; pero siempre dispuesta para ser una vez más ese silencio azul que llevaré ardiente a la fría Capital, que me espera, el verdugo de mi exilio, en donde no puede sufrir más, la dureza de la soledad.

Ahora, en el deseo de caminar hacia los cotidianos encuentros, hacia los soplos matutinos de la mar, mientras camino hacia el Sol del Este, me vuelvo y veo blanquear doseles blancos en el horizonte. Me parece volver a la época en que llegaba de improviso a mi casa playera, a las bella bahía de Barbacoa, donde debí gritar y agradecer en explosión de alegría, y nunca lo hice: 

"¡Dios cuanto te amo!"

Definitivamente el paraíso está en la infinita delicadeza de las cosas naturales; en el milagro del arco iris donde no sabes descubrir el paso de uno a otro color; en los cangrejos azules que hacen sus cuevas en la arena de la playa;  en la embriaguez de ese arroz con coco titoté...

¿Hay quién esté a punto de asesinar también la dulzura de ese paraíso?





Asomados de manera secreta entre la empalizada de palitos de corozo, buscando un pedazo de mendrugo, eran enjambres de muchachos descalzos que se trasladaban a los alrededores del tranquilo Hotelito Perdido. Entonces mujeres morenas de la servidumbre iban al encuentro llevando en sus delantales frutas, dulces, y otros víveres que arrojaban al otro lado de las alambradas, mientras con ojos radiantes de felicidad los niños trepaban sin ser vistos y saltaban hasta conseguir alcanzarlos, atentos a la señal de que el vigilante se alejaba.


Ayer a un pobre muchacho isleño que paseaba al sol a lo largo de la playa, al que me había tropezado, le escuché sollozar  contándome que era tan escasa la mísera porción de peces que pescaban, que padecía hambre y que además, aguantaban palos y pescozones de sus padres, pero que esto no les asustaba y escondía en su corazoncito, como amuleto, las medallitas y escapularios de santos que le ofrecían algunos turistas. Lloré junto a él, bebí sus lágrimas de sol en silencio, deshaciéndome por ayudar a ese niño descalzo, andrajoso, medio desnudo, devorado por el hambre, vivo únicamente sus ojos suplicantes y su sonrisa de sal.






domingo, 12 de junio de 2016



¿Cuál es tu nombre?

Ahora comprendo, cómo aquella prohibición íntima, más que el frágil dominio de mi misma, me ha permitido permanecer sobre lo místico de la vida. Aunque no es preciada esa espiritualidad, he sentido por siempre la necesidad moral de que el acto debía reducirse en mi ser, a una vida desconocida, a un nombre sin rostro, a hablar en voz baja, a humillarme, a rebajarme para no manchar la pureza casta y sincera del voto.


Resplandecen las estrellas con el primer hálito de la noche… ¿Dejaré que la noche lo borre y que el alba me encuentre desconocida? 





Hora de placidez y contemplación ante un destino que parece dulce y que está suspendido sobre mí como una sombra.  Y todo el resto, del otro lado, me es indiferente.





Y la elección es perfecta

Comienza el nuevo día. El cielo es inspirador, el sol sale de Oriente. Ya sea alegre o triste, afortunada o infeliz, mortal o inmortal,  la nueva vida comienza desde este lado del mundo con todo lo que hay de blanco o azul. En la isla de mi más apasionado amor, renazco libre llena de energía.  Inviolable, como los pensamientos bajo la bóveda celeste. Siento mi alma volar y agitarse dentro de mí como el de las golondrinas, y temo que no pueda asirla de nuevo. Una imagen que conservaré en mi corazón de majestuosa humildad, que iluminará mi cielo triste. 


viernes, 10 de junio de 2016



Erguida en pie, divisaba los espejos de agua, las murallas, las callejuelas, las plazas, los campanarios y casonas adosadas. Sentía el ansia del mar. Seguía de lejos el trazado de la costa arenosa. Ahí estaba el Fuerte de Bocachica, semejante a una herradura. La isla de Barú, que no era más que una larga y furtiva línea palpitante de frondas y altas palmeras. 

Luego, declinó el sol entre los cielos y el mar Caribe. Cerré los ojos para observar la última caída de luz sobre el balcón abierto; y, pensé en mi madre, que no me rodeará con sus amorosos brazos. 

Claude Debussy

"La Mer" 


Del alba al mediodía en el mar
"Debussy evoca la superficie espumosa del mar, su gradual despertar y la bienvenida al sol."
Juego de olas
 "Se escuchan la suavidad de las olas y su vaivén permanente."
Diálogo del viento y del Mar
"Completa este tríptico: dos fuerzas antagónicas en continuo forcejeo, el majestuoso mar tratando de resistir al viento, interpretado aquí por las maderas."*

«Tres bocetos sinfónicos»
*http://es.rfi.fr/cultura/20120820-la-mer-tres-esbozos-sinfonicos-para-orquesta




Quiero, desnuda, en la Mar
danzar para ti
sin alas, sin aletas, sin agallas
al ritmo de las envolturas
que se detienen en las rompientes.





Mudable las olas lamen salsedumbre que ofrece la reluciente sal.

jueves, 9 de junio de 2016



Sobre el horizonte de Cartagena del Mar

En días sombríos en que mis fuerzas han sido mermadas por la traición y las mentiras que me empujaron al destierro, ayer mismo, el destino ha tenido la bondadosa gentileza de regalarme una flor. 

Hay un destino en los retornos. El camino de salida existe. Es un camino amplio, cálido y azul. En él, hay auroras que todavía no han  nacido. 

Hoy, mi amor te siente, pero no te conoce por completo porque se cortó de tajo el cordón umbilical que nadie podrá ya nunca trenzar de nuevo ni rehacer.

¡Amor por mi tierra natal!


domingo, 5 de junio de 2016


Dejaré el pincel atraída por el encuentro de otros cielos. Esta noche prolongaré la contemplación para confrontar sabiamente el cielo con mis fantasías.

Ciertas nubes me hacen pensar a veces en esas palabras que arrojamos contra el viento: como sonidos aireados en un relámpago de juegos solares, como multitud de sílabas de un poema, como melodías que se disipan con estrofas en la voz de quien las recita.

Y las sombras entre las nubes parecen metamorfosis de animales, en lascivias, en miedos y en sueños atroces.

¿Por qué me atrae tanto entre todas las cosas de la naturaleza, el cielo?

sábado, 4 de junio de 2016

16 horas


En la noche del 29 de mayo, dormí como por tres días, sin sobresalto, recargando mi cuerpo de toda la energía y de los más dulces sueños. Esa noche: 

"Pasaste como una visión en esta parte del mundo,
Libre como un alma,
Parte de amor y parte de placer". 

Los días anteriores, mañana y tarde, inclusive la noche, con ánimo firme, acompañé a mi hija, que durante meses, sin conocer pausa ni límite, perseveró en sacar su Tesis de Grado adelante. Ardua tarea, fue su esfuerzo bajo la llama de la pasión y de la fe, de la voluntad y del espíritu, que imprimió en las obras artísticas, en medio de un largo período de duras pruebas, corrigiéndola tantas y tantas veces, preparándola y ejecutándola con exaltación y belleza. Constancia que fue coronada con pleno éxito, gracias al gran empeño, a la emuná extraordinaria, a la preparación paciente y consciente de cuantos tomaron, de alguna manera parte en su desarrollo, y gracias también a su disciplina.


Por todo eso y por el ánimo con que se preparó, le fue posible vencer las adversidades, las caídas y los obstáculos. Finalmente, todo terminó en triunfo y celebración sobre los ilimitados dominios del cielo, con nota de tesis laureada.

Insuperable, fue el resultado de su sacrificio.

Franz Liszt




Sueño de Amor