domingo, 30 de octubre de 2016

Southwell Chapter House - England


Detalle Capitel Gótico - Monasterio de Southwell, en Nottinghamshire, Inglaterra 



Normando, románico, sigue su trazado, 
bien definido hacia el gótico.
Domingo moral, su destino.




“El haiku genera envidia: cuántos lectores occidentales han soñado con pasearse por la vida con un cuadernillo en la mano, anotando aquí y allá 'impresiones', cuya brevedad garantizaría la perfección, cuya simplicidad demostraría la profundidad […]”
Roland Barthes, en El imperio de los signos, Seix Barral, 2007


sábado, 29 de octubre de 2016




Deja que yo describa tu misterio...
Jerusalén  יְרוּשָׁלַיִם

No estoy ante ti para dibujar los rasgos de una existencia y de una misión altísima, que conoces bien.

Sí para guiar mi espíritu a la contemplación religiosa de tus misterios.
Quisiera que las letras que voy a escribir te parezcan capituladas a un estado de rezos.

Deja que yo describa tu misterio.

Tu misterio ocupa la cúspide a la altura de la Vieja Ciudad, captada en el tiempo entre la luz de la memoria y la esperanza.

Reza estas siete prosas silenciosas de más de tres lustros, entre tu Pasado, tu Presente y tu Futuro, en la superficie de lo que puedo saber, con el deseo de intentar lo desconocido.

Deja que yo describa tu misterio.

La imagen que tengo de ti lleva impresa la hora del duelo, seguida de más dolor y de fervor.

Está animada y agigantada por ese soplo repentino que brota de las profundidades de la Ciudad herida.

Deja que yo describa tu misterio.

Aquí, bajo el reino de lo eterno, tu aspecto terrenal es de una fuerza sobrenatural.
Semejante a manantiales, a corrientes de ríos, a los mares de Israel.

Descomunal fuerza que parece concentrarse en tu inmovilidad serena y la vieja mirada inmortal, que se prepara al milagro que pasmará la tierra.

Deja que yo describa tu misterio.

Tu Templo, destruido, toca el ápice de la gloria terrena, en la edad en que el sol interno palidece y se pone.

El estío atrae el aroma a romero. ¡Qué fresco aroma!

Sobre ti, Él ilumina desde el cielo con una de esas iluminaciones repentinas que posee la magnificencia de las auroras.

Deja que yo describa tu misterio.

Hoy es la edad en que las almas vuelven a mirar hacia atrás, como el artista cansado.

Vierte en grandes moldes la materia frágil, dando una prueba más de su facultad de renovarse en una obra vasta, donde la pasión, la victoria y la muerte se revelan con ímpetu lírico.

Deja que yo describa tu misterio.

Penetras dulce sobre callejuelas de contornos armoniosos, bella como la más bella.

Viviendo libre bajo el oro solar, entre un pueblo de barba sobre el pecho que aprende a estudiar la gracia.

Entre niños de piel endurecida y coloreada por el sol y la sal, saltando por los escollos a lo largo de tus pórticos.

Deja que yo describa tu misterio.

He representado, en mi ignorancia y desde el destierro, desde un sueño confuso pero palpitante que trata de comprender las visiones de los misterios que te rigen, con esta imagen, tu ausencia.

Ábreme tus puertas y veré irrumpir de Él la nube o la luz.

Los relámpagos o los vientos del cielo impregnados de esa esencia divina, la ráfaga repentina que cambia el color de los olivares, de las sombras de las palmeras, de los montes, de las aguas, del día, de la noche, de las estaciones, de los ríos con sus arterias cristalinas, del horizonte marino, corriendo tras la santidad de tu silencio pétreo.

Tantas virtudes se fecundan en ti, surcada por los años, recogidas en una tristeza austera, asentada sobre la tierra como ninguna otra ciudad, en espera de la gran epifanía que expresará tu misterio. ¿Acaso he conseguido representar con mis letras la grandeza de tu espíritu sagrado, con el respeto religioso y el temor reverente que suscita, en quien no es digna de contemplarte?








jueves, 27 de octubre de 2016



En realidad, todo es idea y todo es símbolo. Así, las formas y las actitudes de un ser humano necesariamente revelan las emociones de su alma. Y, para quien sabe ver, la desnudez ofrece la significación más rica.

Auguste Rodin

lunes, 17 de octubre de 2016



"La memoria es el receptáculo y el estuche de la ciencia; al tenerla tan defectuosa, no puedo quejarme mucho si no sé gran cosa. Sé en general el nombre de las artes y de qué tratan, pero nada más. Hojeo los libros, no los estudio. Lo que me queda de ellos es algo que ya no reconozco que sea de otros; es sólo aquello de lo cual mi juicio ha sacado provecho, los razonamientos y las fantasías de que se ha imbuido. El autor, el lugar, las palabras y demás circunstancias, lo olvido al instante."


— 
Michel de Montaigne, Ensayos
 






“De aquí no se pasa”
¡Déjame pasar, soy Lissa…!

En este tono he hablado, 
una y otra vez, 
en el rezo de los desterrados, 
bajo la mirada de los vigilantes arcángeles,  
la perpetua escolta de honor 
del Di-s del Cielo. 

Con la cabeza hacia abajo, 
desde hace muchos años, 
sigo el fin, 
y hacia el final voy, 
delante de mi destino, s
in mancha y sin temor.

¿Qué más puedo hacer?

Pues bien, que me contente 
con ser bien o mal administrada 
por un consejo de ángeles, 
sino puedo elevar mi voz creadora... 
si el esfuerzo es emparedado, 
¿de qué me sirve?

Me considero una creadora de mundos. 
Pero ¿es realmente necesario 
que el esfuerzo obstinado, 
de días y días, 
meses y años, 
más allá de mis fuerzas, 
expire con los obstáculos del camino, 
el sol de frente, 
el viento de la tarde,  
la densa oscuridad de la noche, 
sin poder ver hacia dónde voy?

Aunque me siento quebrantada por la dolencia, 
más no mermada, 
de nuevo parto ahora, 
con una voluntad de rebeldía, 
de creatividad, 
que levanta en mí 
un sentimiento de libertad, 
de amor a la vida, 
a la generosidad, 
al triunfo, 
con mi corazón de creyente, 
con mis manos de luchadora. 

No sé si mi rostro esté pálido o encendido. 
Pero de lo que sí estoy segura, 
es que arde en mí, un deseo, 
mi deseo.


Yo iré delante: 
Él, primero



domingo, 16 de octubre de 2016


“Hay muchas formas de ser libre. Una de ellas es trascender la realidad por la imaginación, como yo intento hacer.

Anaïs Nin

sábado, 15 de octubre de 2016




Qué paz será finalmente impuesta a nosotros los infelices? 
¿La paz del SÍ?
¿La paz del NO?
¿La paz de Leviatán?

¡Miserable de nosotros…!


La vida no es sino la magnificencia de una lucha incesante. «Cuando el hombre no sea ya el lobo para el hombre», como lo inmortalizó el poeta romano Plauto,  el hombre NO volverá a soltar al viento su plumaje de pavo real; y, nosotros, los sensatos, NO nos haremos de lado para dejarlo pasar; NO nos apretaremos unos puntos más el cinturón en torno a nuestra discreción. Porque el pueblo del desquite, embriagado de triunfos, el de las cinco comidas, apenas terminada su tarea sangrienta, NO volverá a abrir las fauces para devorar cuanto más pueda; dejará de ocultar el haber llevado al máximo de su interés, sus negocios bajo la forma de las ideologías de masas, y; nosotros, NO dejaremos enturbiar las fuentes de nuestras riquezas. Porque entre tantos granujas y charlatanes que obstruyen las calles y las plazas, pasarán los silenciosos hacedores de palabras.

¿Debemos seguir  moviendo la cabeza y gemir interminablemente agazapados en nuestra solitaria estupidez?

Pues bien, NO. ¡Basta! La Nación, tendrá en sus montañas, selvas, llanuras y mares, la paz de los poetas sin armas, la única que le conviene.







La Casa 3


De qué sirve una casa sino se cuenta con un planeta tolerable donde situarla.
Henry David Thoreau


En todo momento, como una nada, se abre una puerta, se traspasa un umbral, se sube un escalón. Hasta este momento, las señales, habían sido no menos extrañas, al sueño de ellas. No logro comprender ni sentir aún, que fuese aquello el espíritu verdadero de las señales. Su misterio permanece intacto como las profecías divinas que atraen mi atención.

Rojiza por la luz de la tarde, diáfana en sus fachadas con más paredes en ladrillos recocidos por el fuego  que ventanas de diferentes medidas y diseños que van saliendo de acuerdo a lo que ocurriría en el interior de la casa. Habitada por un espíritu no menos de abandono que el vigor de los cipreses, eucaliptus, chicalás, robles en su jardín que se desgarran en sus fuertes ramajes y, no menos insistente en darme a conocer su pasado en cuyas cicatrices debía estar constreñida su alma. 

Es tal lo que percibo, heridas, abandono, en el que mi espíritu no registra cohesión alguna entre la realidad y las frívolas señales, pero la casa permanece poseída por un sentimiento poético que mezcla el entorno de un modo misterioso, a lo que pareciera ser, nos acoge bajo la indiferencia del ojo de Di-s.

Una vez más, su adquisición se me hace de una fe vidente. Y escuchando tantas vanas infamias en la espera de hacer realidad la adquisición, no creo más que en lo que significa para mí su belleza secreta, culta y popular de La Casa 3, interpretada con mucha libertad, por la memoria y diseño de tratados de construcción europeos, claro está, sin los derroches estilísticos de sus palacios, pero que poco a poco, fueron transformándose con técnicas indígenas en una labor constructiva, realizada por toderos.

Por eso mi instinto vuelve con tanta frecuencia la mirada hacia la nobleza despojada de la vieja casa de conservación arquitectónica, construida de gruesa cimentación y delgados muros llenos de la influencia inglesa y francesa como una obra de cincel expresada en cada línea dibujada a mano, en un infinito de poesía.


De repente, La Casa 3 está llena de sombra, bajo el vano arqueado. El corazón golpea los muros con el choque ciego del destino. Las habitaciones están desiertas, 

¿Seguirá estando allí, por siempre, en el momento en que pierda la esperanza de poder sanar sus heridas? Antes del anochecer estará ya abierta y vacía. 

El pasado se vuelve presente: 

Han pasado los años. Quien la ocupe y respire en ella, deberá sentir el sabor de sus lágrimas y mis lágrimas sobre sus infinitas capas de pinturas y crepúsculos de sueños fallidos e intervenciones, y el suplicio sobre el sol oblicuo que hiere las flores de su jardín.



miércoles, 12 de octubre de 2016




«Días Terribles»
“A lo hecho pecho”
La suerte de cada uno para el año que viene está decidida.

Alegría del otoño. Comienza lo bello después de largas semanas de sufrimiento, desde el día en que mis dolencias comenzaron a morderme para quebrantarme, hasta la hora en que cambió la palabra terrena “terrible” por otro lenguaje. 

Ni medicada, ni aliviada, no quise interceder entre la enfermedad la carne, no pedí que mi sufrimiento fuese calmado, sino, que con él me diera las fuerzas necesarias para soportarlo: ¡Di-s mío, mándame, ánimo, ánimo al alma mía!, pedía en el dolor. Cuando la mordedura era menos atroz, me mostraba alegre, no solo sonreía, sino que hasta podía bromear y reír a carcajadas, rodeada de afectuosos disimuladores.

Todas las mañanas me levantaba de aquel martirio nocturno, con terribles náuseas e intenso dolor en el cuerpo. Durante el día, no tomaba más que algunos sorbos de caldo de pollo o un pedazo de fruta. Callaba, mientras me sentía morir, vivir y recomenzar, tejiendo con los hilos de la muerte, sueños de una vida que ya no era más como mi vida. Mi vida que es mi pasión y mi tribulación, mi vida que me extasía y me excluye.

El amor, el dolor y la muerte agitaron el Océano de esa vida, con brazos titánicos e invisibles que invitaban a la rendición. ¿Qué soberbia mano me empujaba y doblegaba? La realidad me desgarraba. Hablaba en voz baja, intentando disuadirle, no desde el lecho sino desde la profundidad del alma, desde lo íntimo de ese sentimiento inexpresable, escuchando la noche penetrar la sensibilidad del Cielo, conmovida por las ondas que traía el Océano.

Esa súplica fue un clamor que me hizo latir el corazón y arder mi palidez como una llama roja, como el dolor de una nueva creación, como la angustia de un parto retorciéndose para alumbrar el éxtasis de un nuevo destino.

Fue así como me levanté buscándome a mí misma, después de tanto tiempo de sufrimiento y de espera. Hoy, puedo ver quién me lleva de su mano. Y soy libre danzando bajo un Cielo donde alborota el trino de las aves.


martes, 11 de octubre de 2016






Negroni - Café y hueles Milán

Sólo para puristas del Café en las tardes-noches de Milán.

Viene el olor de Milán al corazón.

A las puertas, hacia la aurora levantada, entre las casas de ribera, la “bohemia de lujo”.

Y, volteando por esas mismas calles, cafés de una atmósfera que recuerda vagamente la París de los artistas.

Luciendo un vestido "dominó" hecho a mano por pintores de Milán, más que por costureros, me dispuse a tomar un magnífico espresso preparado en “La Ferrari” de las máquinas de café hechas a mano: La Marzocco.

Garantiza el mejor espresso del mundo, con café exportado de Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú…

Según marcan los cánones europeos, deberá tomarse en la barra en uno o dos tragos, muy rápido, y de inmediato debes marcharte.

También puedes acompañarlo con uno de los tentadores e infinitos pastelillos.

Y, quién no se emociona con un recuerdo?:

Más lejos, 
más lejos 
siempre.
Más alto 
más allá.

La tarde comenzaba a teñirse de gris.

Entre el best-seller de “La Última Cena”, la cocina de los mil y un restaurantes se divide entre “platos pobres” y la tradicional cocina meneghina (algo más que pasta y pizza).

Los nervetti (plato frío, a base de cabeza de ternera y partes cartilaginosas de médula, cocidas y cortadas en tiras muy finas, servido con aceite de oliva, perejil y cebolla en julianas).

El tradicional y sabroso escalope de ternera a la milanesa (que incluye el hueso, muy apetitoso y crujiente).

Y el vitello tonnato (ligera y sabrosa loncha de ternera en salsa de atún, mayonesa, anchoas y alcaparras).

Todo acompañado de un excelente vino Barbera dell'Oltrepò Pavese, incluyendo una buena rebanada de panettone (bollo hecho con masa tipo brioche, pasas y frutas confitadas) que sólo se come en Navidad y Año Nuevo, más rico aún si se toma acompañado de la tradicional crema de mascarpone (queso muy dulce y suave).

Basta. No quiero pecar de exceso de vanidad.
Aunque, de todas maneras, el exceso puede perdonárseme.



domingo, 9 de octubre de 2016




Niña de Bojayá 

Una flor para el botín de la Guerrilla.

Grandes ojos,

del color de sus cabellos.

Pies descalzos
buscando en la tierra
un lugar donde reposar.

¡Qué bella es!

No hacen falta palabras incendiarias.
Hasta las piedras gritan;
el rudo postor relampaguea con codicia en sus ojos.

“¡Ven! ¡Entra!”,
le dice él.

Ante el hambre humilde,
la puerta se abre a la víctima.
Los goznes giran sin ruido.

Ella retrocede.

"¡Entra!
Ven a sentarte en mis piernas.
¡Sé la reina de mi festín!"

A la luz del sol
solo se ve
el blanco de sus ojos
sobre el umbral.

“¿Qué puedo darte?”
—“Un pan.”

No se ve más que la mano azulosa
que se tiende para recogerlo.

“¿Quién eres?
¿Cómo te llamas?
¿De dónde vienes?”

“¡Niña! ¡Niña! ¡Niña!”

Permanece taciturna,
callada,
inmóvil.

Semidesnuda,
sus cabellos la esconden.

¿A quién le corresponderá en suerte?

“¡A los dados! ¡A los dados!”

En el aire, un torbellino de vientos
golpea al feroz y rudo postor;
entre risas, burlas, chanzas y palabrotas...

La niña desapareció.


domingo, 2 de octubre de 2016


Un día histórico para elegir en PAZ el próximo destino de Colombia: 02/10/2016

¿Guerra o Paz?

Quien fue herido, no quiere ser herido otra vez.
Quien dio una pierna, no quiere dar la otra pierna.
Quien quedó mutilado, no quiere quedar nuevamente mutilado.
Quien dio una parte de su sangre, no quiere vaciarse hasta la última gota.

sábado, 1 de octubre de 2016




Hoy cumpleaños de mi hija

Un velo cubre la montaña, la mañana es suave, olvidadiza, azul celeste, rosada, y el cielo restante todo igual de perla. Mientras los pájaros alegres repiten el coro de la mañana, bajo el pálido rayo de sol, sentada sobre la roca, aparece toda lánguida mi hija María de la Mar Dulce ¿Con qué soñará? Quizá orientada hacia ese Oriente: con la virtud suprema del espíritu, nuevas tierras, nuevos mares, nuevos cielos... ¿Su destino? Asomada a la vida en la plenitud de la primavera, extasiada de fe, está allí, pues, la niña que conserva el ruido de su mar Caribe, de mi mar, con las manos llenas de semillas, confiando en la virtud del suelo regado por la fuerza de los ideales transmitidos por nuestros antepasados para los descendientes futuros, creyendo en el poder infinito de las cosas bellas, en la dignidad del espíritu, en la necesidad de los privilegios intelectuales, en todos los altos valores que hoy son despreciados. Y por sobre todas las cosas, creyendo en la imagen paterna del Di-s Supremo que la contempla desde sus rezos; sólo así, se lanzará con entusiasmo y pasión por el arte al servicio de los más necesitados, en su nueva Empresa.

En esta montaña, ahora tan triste, a la sombra de los arrayanes, deseo para mi hija, que su belleza honre una tradición de amor y que sea ese espíritu de luz y de llama, una vida pura, de conocimiento y de acción, libre y recta que no vencerá el tiempo, ni se alejará del Cielo.


¡Qué así sea! 01/10/2016