#Cuarentena
Un vago revés
Ha llegado el colibrí. Entra en el jardín.
Me quedo silenciosa. Por un instante, en mi cuerpo cansado, me invade una ligera torpeza.
Sus menudos ojos salvajes se abren bajo mi ventana; un grito agudo, un azul zafiro luminoso.
Brilla y revolotea en torno a las flores con esa gracia que solo pertenece a los pájaros.
Luego lo veo desaparecer — pasar los tejados, cruzar el azul.
Meditación interior
Todas las visiones de mi sueño son destellos de espantosos fantasmas.
De la noche insomne, se disiparon a la luz de la mañana.
He escapado de la noche.
Mi alma triste parece iluminarse, como diría un místico, hacia una claridad quieta e igual.
De nuevo, cedo muy lentamente al sueño, y sé que no podría despertarme más.
La Capital, 1/6/20, 12:26 p.m.

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