Una sombra que se desvanece:
Me preguntas si he salido al fin de la ansiedad, de la oscuridad, si puedo confiar, si puedo estar segura… si al fin es éste o aquel día notificado por nuestro presidente.
Respuesta incierta:
No sé qué responder. En estos días de aislamiento y confusión, solo la generosidad se eleva sobre la miseria. Pero pienso: “No nos dejemos engañar, ni sorprender. Es necesario estar atentos y afrontar el peligro.”
Terror impúdico:
Es muy triste hoy, después de 100 días de aislamiento, escuchar voces de alarma, visiones acosadoras, interrupciones bruscas, improvisaciones repentinas. El esfuerzo queda corto, siempre queda corto.
Noches turbias y claras:
Boca arriba, en vela, insomnio persistente, visiones que mi voluntad no puede manipular. La imaginación proyecta incontables figuras, desordenadas, rápidas, incomprensibles. Borges decía: “Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan… En éste, usted ha llegado a mi casa; en otro, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma.”
El pasado se convirtió en presente:
Con relieves y sutilezas, comprendí: la locura pendía sobre mi cabeza como la espada de Damocles. El peligro dentro de mí era más real que el externo. Estos pensamientos oscuros necesitaban exteriorizarse, para mi bien.
Para el resto:
Lastimada de sombras y de culpas, mi tristeza se intensifica con noticias que huelen al ‘virus de la corona’; como el carnicero huele a sangre, como la maría mulata huele a muerte.
jueves, 2 de julio de 2020
#Cuarentena
Anotaciones Poéticas
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