sábado, 7 de mayo de 2016



Hoy, con mis furias, tristezas, angustias, iras, desesperanzas y con toda mi bilis revuelta, renovaré el verde. Y que sea un verde más dulce que aquel llamado “esperanza”. Incluso, transformaré la amargura de mi hígado en pureza de mi corazón. No importa. Sin compensación ni sueldo cortaré el nudo de mi destino, enredado por la opresión y el dominio de otros. Y si yo accediera a pedir a la fortuna algo para mí que ha concedido en abundancia a toda clase de falsos y corrompidos, no le pediría más que perpetuar en mi alma las cadencias de esta entrega mía.  

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