
A Tommy, hijo del silencio.
Pienso en ti.
La lejanía es de limón y turquesa,
blanco el gato todavía.
Las naves naufragaron,
pero han quedado en mí
las imágenes de esas cosas
que tú no has conocido jamás.
El olvido,
está tan lleno de memoria
que a veces no caben recuerdos,
y hay que tirar rencores por la borda.
El virus,
aquel virus de finales de abril,
abrió la puerta con un empujón,
tocó y removió mi alma.
Trajo la noticia de tu llegada.
Son cerca de las nueve.
Mayo 2020 en La Capital.
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