Aquí se hace Vida o se Muere
¡Invierno angustioso! estación de dudas, incertidumbre, desánimo y enojo.
Los días se consumen sin verdad ni silencio; no se oye más que el ruido de la lluvia que inunda las calles de la ciudad caótica.
Pero los que estamos solos con nuestro destino, el dolor y los afanes, descubrimos bajo las sombras de esos días sombríos la hora inmóvil del mediodía, cuando el deseo puro domina la fresca tierra donde la semilla prende.
Sonrío. La montaña está ahí. La observo bajo el agua llena de cielo verde, mientras el espíritu de sacrificio, resistente a las torturas del mundo, se libera y se abre a un manantial de vida inmune a toda descomposición citadina. Poco a poco, las nubes se dispersan en un cielo de niebla y el viento, como ráfagas de desierto, lleva hacia el infinito esa parte de nosotros que no quiere volver.

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