¿«Monstruoso y grotesco»?
Quizá para otros.
En medio del tráfico y el murmullo del río,
su neogótico se alza sin pedir permiso:
entre placas, cables y compases de acero
encuentra su propio ritmo, firme y exacto,
como un poema azul
que respira en pleno corazón de Londres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario