jueves, 22 de diciembre de 2016

Pulso de la Capital





Observo la Capital feliz. Mi segunda piel natal. La Pascua lo une todo.

Mil manos agitan los estantes. Mil ojos vitrinean al mismo ritmo.
Risas recorren las avenidas. Árboles ennegrecidos por el smog.
Luces y sirenas que no paran. En medio del caos: la alegría del pueblo. Fugaz. Ruidosa. Real.

No hay ignorancia que no se deslumbre, ni privación que no se doblegue.
Años de gobiernos opresores han maltratado el espíritu y la historia del pueblo.
Pero mentiras, fraude y soborno se trastornan, cambian de color.
La generosidad de la Pascua se levanta. Supera a los hombres de Estado.

El pueblo citadino se deja llevar.
Ebrio de la belleza de la Capital: luces de Lyon, villancicos antes del alba.
Por un instante, basta.

El hoy navideño habla con la voz del pueblo pobre.
Sale de sus luchas, cargado de regalos.



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