La arquitectura se detuvo. Nada me liga a mi vida profesional.
Muchas veces siento deseos de revivir las cosas caídas, restaurarlas y levantarlas.
Pero, para no escuchar las voces del pasado y para no ceder a la tentación de
volverme hacia atrás, me quedo pensativa llena de reflexiones enmarañadas, y
miro de nuevo, la -fachada desnuda-, de aquel remoto tiempo en que
consideraba aquellas cosas materiales, no como ídolos extraños, sino, como
patrimonio de mi vida y mi destino. Luego pienso: “Cuanto más se eleva
la vida, más dura se vuelve.” Sin embargo, necesito
otra luz para iluminar mis sueños.

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