Realmente estoy nerviosa, con el corazón oprimido, y no
tener a la mano un esfero y una hoja de papel en blanco para escribir lo que
siento. Hacia las cuatro, me desperté en torno a la ilusión de mi hija y de
dejar atrás todos estos años sombríos y duros, interrumpidos por escasos
momentos coloreados de un alba profunda. Sé que está en el encuentro penoso del
cirujano. Miro con indiferencia las páginas del libro, no deseo leerlas. Me
parece interminable cada sorbo de café que no cesa de regular mi día y mi
soledad.
https://www.youtube.com/watch?v=O_GnWMH5MAQ

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