Y Sentí tedio
Del bosque, y
Del bosque, y
del camino del seto espeso y espinoso
y de cada huella de un pie;
de pies clavados en la gleba sembrada,
con retornos y recorridos perpetuos
sobre las raíces amargas,
los aguijones más fieros,
sobre la hojita nueva.
Sentí desprecio
Por el hombre que amenaza
con talarlo,
con talarlo,
con no dejar señal.
No saben como yo sé,
que amo las cosas de la tierra,
cuán vivo e inviolable es,
pocas cosas en el mundo,
bello y protegido por el Cielo:
es el campo cultivado.
No oigo ya, el 'toche' montañero cantar

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