lunes, 21 de septiembre de 2015

La pareja


En la incertidumbre de eternizarse, permanecían allí llenos de silencio. El oro del amanecer, con un resplandor más allá del continente que cerraba el horizonte de la bahía, parecía comprenderlo y, pudo haber sido también la bahía salobre acercar sus labios como al borde de una copa de vino dulce, pero sin que se abrieran sus labios y abrazara aquella desdicha. Pocas oleadas bastaron para deshacer aquella unión que se diluyó dulcemente sobre la bahía de BARBACOA


Y le agradó estar sola y emprender el largo camino de un destino reducido a su pequeño dominio rodeado de la MAR VERDE  

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