domingo, 12 de junio de 2016



¿Cuál es tu nombre?

Ahora comprendo, cómo aquella prohibición íntima, más que el frágil dominio de mi misma, me ha permitido permanecer sobre lo místico de la vida. Aunque no es preciada esa espiritualidad, he sentido por siempre la necesidad moral de que el acto debía reducirse en mi ser, a una vida desconocida, a un nombre sin rostro, a hablar en voz baja, a humillarme, a rebajarme para no manchar la pureza casta y sincera del voto.


Resplandecen las estrellas con el primer hálito de la noche… ¿Dejaré que la noche lo borre y que el alba me encuentre desconocida? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario