16 horas
En la noche del 29 de mayo, dormí como por tres días, sin
sobresalto, recargando mi cuerpo de toda la energía y de los más dulces sueños. Esa noche:
"Pasaste como una visión en esta parte del mundo,
Libre como un alma,
Parte de amor y parte de placer".
Los días anteriores, mañana y tarde, inclusive la noche, con
ánimo firme, acompañé a mi hija, que durante meses, sin conocer pausa ni límite, perseveró en sacar su Tesis de Grado adelante. Ardua tarea, fue su esfuerzo bajo la llama de la pasión y de la fe, de la voluntad y del espíritu, que imprimió en las obras artísticas,
en medio de un largo período de duras pruebas, corrigiéndola tantas y tantas
veces, preparándola y ejecutándola con exaltación y belleza. Constancia que fue coronada con pleno éxito, gracias al
gran empeño, a la emuná extraordinaria, a la preparación paciente y consciente
de cuantos tomaron, de alguna manera parte en su desarrollo, y gracias también a su disciplina.
Por todo eso y por el ánimo con que se preparó, le fue
posible vencer las adversidades, las caídas y los obstáculos. Finalmente, todo terminó en triunfo y celebración sobre los
ilimitados dominios del cielo, con nota de tesis laureada.
Insuperable, fue el resultado
de su sacrificio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario