Sobre el horizonte de Cartagena del Mar
En días sombríos en que mis fuerzas han sido mermadas por la traición y las mentiras que me empujaron al destierro, ayer mismo, el destino ha tenido la bondadosa gentileza de regalarme una flor.
Hay un destino en los retornos. El camino de salida existe. Es un camino amplio, cálido y azul. En él, hay auroras que todavía no han nacido.
Hoy, mi amor te siente, pero no te conoce por completo porque se cortó de tajo el cordón umbilical que nadie podrá ya nunca trenzar de nuevo ni rehacer.
¡Amor por mi tierra natal!

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