Lejos, en el espejo de agua encrespada, entre los restos de caracolejos, entre los náufragos barcos, dentro de los puertos seguros, en los cómodos refugios de marineros, entre los nudos de madera de los muelles, en el mugido lastimero de los barcos de madera anclados, en el perro vagabundo que se lanza contra la ola, entre la fuga de palmeras desnudas, en las noches de luna llena, en el azul celeste del agua, entre el mar y el cielo, en la hierba triste sobre la arena, en cada una de estas cosas, allá lejos, está encerrada la felicidad de Lissa.
sábado, 30 de julio de 2016
Lejos, en el espejo de agua encrespada, entre los restos de caracolejos, entre los náufragos barcos, dentro de los puertos seguros, en los cómodos refugios de marineros, entre los nudos de madera de los muelles, en el mugido lastimero de los barcos de madera anclados, en el perro vagabundo que se lanza contra la ola, entre la fuga de palmeras desnudas, en las noches de luna llena, en el azul celeste del agua, entre el mar y el cielo, en la hierba triste sobre la arena, en cada una de estas cosas, allá lejos, está encerrada la felicidad de Lissa.
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