- ¿Quién puede dudar de los derechos del sufrimiento, la paciencia, la constancia, la esperanza y el sudor?
Ella, –pagó el doble su deuda de clase y la pagó en oro- Aún así, erguida siempre hacia el futuro más grande que su pasado, sufre los sacrificios de años más duros y privaciones como si las
pruebas no hubieran cesado o como si fuese sometida en vez de ser libre.
- ¿Podrá aliarse a sus enemigos y tender la mano a sus traidores?
No hay oscuridad que no se ilumine, ni obstinación que no se doblegue.

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