viernes, 29 de mayo de 2015

Voy, sí, voy. Allá voy...


Interrogó a su destino y escogió la senda emprendiendo su único camino incierto de verdes follajes en flor, de matas de arbustos aromáticas que se levantan como los vapores de la ofrenda de amor, del eucalipto, del rosal…  Un destino que demanda, debas comprar toda felicidad a precio de dolor y sufrir una eternidad de tribulación por instantes de alegría. No tiene duda ni temor, ni está ansiosa de conocer ni de reconocer las profundidades inhumanas, el horror y la muerte que están por todas partes esparcidas en la noche andina. 

En el lugar del destierro, soy extranjera. ¡No llores!

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