Interrogó a su destino y escogió la senda emprendiendo
su único camino incierto de verdes follajes en flor, de matas de arbustos
aromáticas que se levantan como los vapores de la ofrenda de amor, del eucalipto,
del rosal… Un destino que demanda, debas
comprar toda felicidad a precio de dolor y sufrir una eternidad de tribulación
por instantes de alegría. No tiene duda ni temor, ni está ansiosa de conocer
ni de reconocer las profundidades inhumanas, el horror y la muerte que están
por todas partes esparcidas en la noche andina.
En el lugar del destierro, soy extranjera. ¡No llores!

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