domingo, 24 de mayo de 2015

Es al atardecer.

El sol se ha puesto. 
La luz se ha debilitado como baja la marea.
El cielo es ceniciento.
La leve brisa oscurece el agua y el cielo se aleja. 
Nada puede herirme. 
Y del cielo no queda en mí, más que el desierto de cenizas y de playa.








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