Me parece recordarte…
¿Dónde está
tu tranquilo bosque de mangles?
¿Dónde la hostil piedra
coralina?
¿Dónde la tierra
sedienta?
¿Dónde los manzanillos
robustos?
¿Dónde la uvita de
playa?
¿Dónde la alberca de
agua lluvia?
¿Dónde la
mansedumbre del carnero?
¿Dónde el descanso
de una hamaca?
¿Dónde el hombre artesano?
¿Dónde el pescador unido al mar?
¿No oyes mi corazón?
¿No
distingues el amor que no puede morir?
¿No oyes el
ruido que hace mi respiración en las simas calcáreas, en las playas y corrientes marinas?
¿Volveremos a
encontrar el amor que nos ligó a aquellas piedras,
que domó aquella aspereza,
que fecundó aquella esterilidad y vivió los golpes constantes de tu MAR?
No sé dónde te he conocido...

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