Mis días casi desnudos, casi azulados por el frío corren entre las sombras del bosque desierto, entre el olor de la tranquila miel y del pan aún caliente, en la muda noche acomodada a la nada, en la angustia de no haber dado lo suficiente y; la angustiosa pregunta:
_ ¿Qué daré ahora? ¿Cómo demostraré mi amor?_
De pronto la aurora pareció ensanchar la salida con sus brazos abiertos y los vientos se tiñeron de colores variables mientras la indolencia templaba su falso canto: ESENCIA DEL MUNDO
Pensar que todo habrá de concluir, que todo terminará con el último suspiro.

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