¿Han pasado 15 años?
Noche de diciembre, un
domingo: La fiesta del 31, en la isla silenciosa y dulce al sosiego, arrinconada en la
casona blanca de robustas columnas
mediterráneas, techo de palma y vastas
playas de arena que soñaban con grandes proyectos turísticos, saludaba la
venida del Nuevo Año.
Bajo los efectos del alcohol, se alentaron todas las provocaciones, desprecios, insultos
de parte de ciudadanos irreprochables y dignos del más alto respeto de aquel entonces, hacia mí.
El insulto no puede ser citado aquí de lo crudo que fue. Pero
una fecha, testimonios, memoria jurada y la palabra puedo ofrecerles al que
quiera pedírmelo.
Me reprocharan duramente por haberme atrevido a despertar un
recuerdo brutal.

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