martes, 27 de octubre de 2015



¿Han pasado 15 años?

Noche de diciembre, un domingo: La fiesta del 31, en la isla silenciosa y dulce al sosiego, arrinconada en la casona blanca de  robustas columnas mediterráneas, techo de palma y  vastas playas de arena que soñaban con grandes proyectos turísticos, saludaba la venida del Nuevo Año. 

Bajo los efectos del alcohol, se alentaron todas las provocaciones, desprecios, insultos de parte de ciudadanos irreprochables y dignos del más alto respeto de aquel entonces, hacia mí.

El insulto no puede ser citado aquí de lo crudo que fue. Pero una fecha, testimonios, memoria jurada y la palabra puedo ofrecerles al que quiera pedírmelo.

Me reprocharan duramente por haberme atrevido a despertar un recuerdo brutal.


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