Al maestro del erotismo dulce y sensual.
La acción poética y ardiente de su universo embriagador, describe passiones robustecidas que se cristalizan a través de los mares y fronteras virtuales haciendo visible las variantes del amor a modo de una serie de experiencias vividas, una tras otra, sobre los rieles del corazón. Y, desde una época que ama la belleza desde el fondo del alma, expresada en el placer del ingenio o de la fantasía, los contagios de esa notable enfermedad llamada amore, parecen flotar de sus letras como un aire celestial, sonoro y alegre, que tiene el aura de la esencia añeja del mejor de los vinos italianos; siempre, con ese gesto tempestuoso y entrega desinteresada de brazos abiertos que parece decir a las musas:
“ven y fúndete en mí”
De agudo intelecto, su exquisita sensibilidad, su tacto delicado se sirve del amor sencillamente como un instrumento musical, el más fino, el más sublime, el más noble, y con toda la sutileza y pasión lo convierte en poesía; manifestado esos, los arrebatos del amor, de una manera magistral, en ese microcosmos de letras del poeta siciliano llamado Santo Lo Curzio.

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