miércoles, 16 de marzo de 2016

4 a.m.
También ella es maestra de retratos.
También ella es así, toda ojos, toda oídos: “Imaginera”
También ella no se dedica más que a sentir intensamente.
También ella no se dedica más que a expresar intensamente.
También ella procede por impulsos infinitos e imperceptibles.

Pero, ¿qué importa?, si ya después de 16 años de ausencia, cambió su corazón. El juicio se hizo más áspero y severo. Muchas cosas vistas se disiparon, muchas cosas oídas se dispersaron. Su historia se convirtió en polvo y viento. Allá frente a la Amurallada Ciudad, erguida, le ocurrió a ella ver, oír, llorar, como a mil y mil mujeres más. Le pareció que el salobre Mar Caribe se igualaba a sus ojos para llorar el llanto de las orillas perdidas. Y en las tardes lejanas de soledad sin realeza, las lágrimas no brillaron más.

¿Qué importa? Queda el dolor escrito, queda la fotografía impresa, queda el testimonio desnudo del Consumido Amor, sin que se haya perdido ni una gota más de vida.

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