sábado, 26 de marzo de 2016



En las noches... 
Lluvia de estrellas

No soy viajera, pero en mis caminos recuerdo haber sido no solo todo lo que amo, sueño, personalizo y creo, sino todo lo que veo atenta y cuidadosamente, considerando, aunque sin ningún propósito específico, hacer de ello alarde.

Tengo, en efecto, mi refugio en la vetusta montaña, tan vasta y abrigada que parece alegre y triste, cambiante y pensativa, que es fiel, armonizada con la nobleza de sus bosques y manantiales.


Cae la noche cerúlea y turquesa, marcada con triste luz. Hacia mi campo me conduce la melancolía, donde vuelven obstinadas mis alas.

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