Vigor silencioso
Allí por las autopistas de la capital, sirenas de ambulancias con hombres y
mujeres luchando, jadeando con sombrío dolor, buscan el auxilio al dolor de la
carne, confiando su dolor a la tierra.
¿No ves la larga y penosa fila?
¿No los ves llegar a urgencias?
¿No los oyes quejarse por siglos?
¿No los oyes de médico a
médico, con cruda serenidad?
“Ayuden a limpiar la sangre”
“Ayuden a limpiar los vómitos”
“Ayuden a ordenar el quirófano”
“Ayuden a encender los hornos crematorios”
Se efectúa la perfección de las víctimas. Ya no cantan
oprimidos en el aislamiento, atormentados continuamente por fuerzas oscuras. No cediendo. Esperando. No
tienen alas, pero las tiene el enemigo vigilante.
En este día de silencio, hoy, profundo, hay aquí una luz que
revela a los ojos de mi hija la figura recóndita que salvó su vida.
Confía tu dolor al cielo.

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