sábado, 20 de agosto de 2016




20 de agosto
Hoy se alegra mi corazón más que nunca. Lo que fue expresado, lo que fue pedido en los años de oprobio, es hoy disfrutado en el ímpetu de la victoria. Ya no son pueriles ilusiones, sino una realidad viva sobre los hechos, sobre la espera, sobre los restos de tristeza. Ella, mi hija Gaviota, una vez más, nos ofrece la alegría de poder encender una vela de su cumpleaños, al lado nuestro.


¡Y nosotros la agasajamos en un abrazo de eterno amor! 

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