¿Es mi madre?
Apoyada en la punta
de sus babuchas,
se asoma descolorida al confín del mar,
me habla. Ayer más que hoy.
se asoma descolorida al confín del mar,
me habla. Ayer más que hoy.
Mientras,
se desliza el felino sobre su espalda:
Su amada 'misia'.
Mortalmente herida y liberando su carne,
creo que no podrá hablar por largo tiempo.
Hoy me enseña, más que ayer.
Pude sostener su sufrimiento y su aflicción:
Bebe, bebe. Te hará bien. Se reanimaba
decayendo entre la angustia y aquella agonía.
se desliza el felino sobre su espalda:
Su amada 'misia'.
Mortalmente herida y liberando su carne,
creo que no podrá hablar por largo tiempo.
Hoy me enseña, más que ayer.
Pude sostener su sufrimiento y su aflicción:
Bebe, bebe. Te hará bien. Se reanimaba
decayendo entre la angustia y aquella agonía.
Y pude oír su último suspiro:
¡No puedo más!
Una voz Santa borró su dolor.
Una voz Santa borró su dolor.
La Capital, 4 de septiembre de 2014.-

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