jueves, 22 de septiembre de 2016




Estoy aquí, dispuesta, de cara a una mañana de tumultos, tratando de crear una voluntad exitosa. Por eso, más que escribirlo, he grabado en mi mente lo que debo hacer, y, sin entregarme a una inspiración divina, ni mucho menos seré yo, yo no, sino, el amor que me posee, el ideal al que sirvo, el espíritu que me guía a plena luz.

Luchamos, sufrimos, sudamos, nos fatigamos, sangramos, pero el dolor nos hace creativos, pacientes, apasionados. El amor lo siente por entero, pero no lo conoce por entero. Es el dolor, el único rostro que resplandece.

¡Aquí no tiene sitio la felicidad!


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