jueves, 22 de septiembre de 2016




Luego, cuando la voluntad del éxito se extendió y mis clientes se hubieron alejado, volví al arte que tanto me apasiona para poner bajo control las emociones: Un Café, acompañado de un pie de coco y uvas pasas sin gluten. Y permanecí allí en silencio, mirando, escuchando. 


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