Luego,
cuando la voluntad del éxito se extendió y mis clientes se hubieron alejado,
volví al arte que tanto me apasiona para poner bajo control las emociones: Un Café, acompañado de un pie de coco y uvas pasas sin gluten. Y permanecí allí en silencio,
mirando, escuchando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario