Alejada, cada vez más allá; y corriendo hacia mi refugio, que no es sino necesidad y conversión, en la misma oscuridad, en la que renazco al derrumbamiento, a la caída de una mentira basada sobre la infamia más tenaz; el final de una monstruosa relación:
“Ahí tienes mi sacrificio”.
¿Quieres pesarlo? Pero el amor no soporta ser pesado.
¿Quieres medirlo? La tristeza no superará la medida de la felicidad.
Si esto vale o no, no me importa. Tengo todo el derecho de luchar y
sufrir sola, lo cual, me ha hecho recuperar mis fuerzas y mi valor, por tantas
veces, firme en la disciplina, compacta en la voluntad, concisa en mis
ratificaciones.
Las antiguas persecuciones de los opresores y la simulación de los
usurpadores, ya no cuentan. En donde se desploma el peso de la humanidad, allí
la libertad del alma se levanta. Cuánto más alto sea el sacrificio, tanto más
alto será el milagro entre el cielo, la mar y la montaña.

No hay comentarios:
Publicar un comentario