Manifiesto frente al Mar de Indias
Donde el azul parece no tener fin...
Thor corre de un lado a otro, los gatitos buscan refugio,
y la pólvora retumba como si el cielo se quebrara en fuego.
Mientras la mar está allí, eterna y silenciosa,
pero nadie la escucha.
En nuestro Caribe, hemos confundido la celebración con el estruendo musical.
Compiten las bocinas, los motores náuticos al atardecer, los fuegos artificiales.
Y entre tanto ruido, olvidamos la mar,
olvidamos que los animales tiemblan,
y que el alma también necesita silencio.
Que volvamos a escuchar el murmullo del mar,
la brisa que acaricia sin herir,
el rumor de las palmeras cuando danzan.
Que la alegría no necesite gritar para existir.
Y que la paz —esa que el alma anhela—
tenga voz, clara y serena, frente al Mar de Indias!
No hay comentarios:
Publicar un comentario