Tristeza de la mar (2001–2025)
Tristeza de la mar
con una playa para llorar,
un llanto sin fin.
Bogotá, martes, 10 de julio de 2001
Significó, mar adentro…
Desde la noche estrellada en Barú,
desde la hora de la partida,
fue el comienzo de mi voz,
un pálpito apenas,
una melancolía cada vez más amarga,
una espina cada vez más aguda
que penetraba mi corazón.
El mar me susurraba
con su voz remota.
La pasión por la mar
no atormentó nunca tan hondamente mi pecho
como durante mi marcha hacia el exilio.
Nací y crecí rodeada por el Caribe,
su mar y su puerto,
entre su sal, su misterio y su fuerza.
Con el tiempo comprendí
que aquel llanto no era de tristeza,
sino de origen:
una forma del alma de recordarnos
que venimos del agua
y que a ella regresamos.
He regresado.
Los destinos hacia el Caribe no podrán ser decididos,
más que por el Eterno.
Hoy, la voluntad soberana
es la del origen.
Vuelvo a leer esas líneas
y las abrazo,
a sabiendas, que la mar
nunca dejó de susurrarme
desde la distancia.
Cartagena del Mar, martes, 12 de noviembre de 2025
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