Toda mi vida ha estado enamoradamente ligada a la soledad. Me aparta del sufrimiento. Y jamás dejaré de responder a la extrañeza de quien cree que
mi soledad es enclaustrada y monástica:
Mi soledad me pertenece por entero, circula,
se desenvuelve, se acrecienta y se multiplica en mí, con vida propia, plena,
que basta para producirme una paz infinita.

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