martes, 19 de abril de 2016



Toda mi vida ha estado enamoradamente ligada a la soledad. Me aparta del sufrimiento. Y jamás dejaré de responder a la extrañeza de quien cree que mi soledad es enclaustrada y monástica:

Mi soledad me pertenece por entero, circula, se desenvuelve, se acrecienta y se multiplica en mí, con vida propia, plena, que basta para producirme una paz infinita.

Aunque todo artista parece enlutar su obra silenciosa en la dureza de la soledad, cuando haya segado de su soledad todas las flores para hacerse un perfume que toque el alma, superará esa condena a la cual parece condenado todo artista.

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