martes, 23 de febrero de 2016
Y pude sentir, como astillas clavadas en los pies, clavos hincados en el corazón, pedacitos de piedras incrustados en la carne... solo por aquella pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario