sábado, 20 de febrero de 2016



El cuerpo sufre en armonía rota entre la naturaleza y el hombre. ¿Acaso no sufre en este atormentado mundo de conservantes, colorantes, lactosas o aditivos alimentarios? Aquí y allá, en medio de mis alergias, descubro una brizna de gluten, el polen de una florecilla del cilantro… Y no solo eso. Un olor nauseabundo parece subir del corazón de la tierra, mientras la acritud del alquitrán de las carreteras me muerde la garganta y el ruido de las autopistas, crece, me golpea y me ensordece.

¿El camino de salida existe? ¿Habrán muchas auroras que todavía no han nacido?


¡Gloria a Di-s!

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