jueves, 25 de febrero de 2016



La vida es libertad
¿Quién ha dicho que la vida es sueño? Desde que soy libre sentí aumentar mi propia vida. Vivo como nunca al límite de mis fuerzas, de mi libertad, de mis compromisos, revelada a mí misma.

Para que nos entendamos, siempre he vivido contra todos y contra todo. Desde los lejanos tiempos de la Amurallada Ciudad, conservo en mi memoria ciertos rostros de personas sencillas y libres, sin ganancias, sin codicia alguna, sin ambiciones desbordadas, sin conjuros, sin dogmas religiosas, sin competencia; los veo, los busco, los contempló mi infancia atormentada: sí, ciertos rostros que no olvidaré nunca. Los vuelvo a ver en mí con todos sus defectos y virtudes, como si aún ahora los dibujara con el estilete en mí aguafuerte secreto. Quiero decir, la huella de mi ciudad natal está grabada en mí, y en lo mejor de mí, orgullosamente. Son mis recuerdos, quiero recordar y echar mis miserias en total libertad.

¡Qué distinto de los rostros de esclavos en la Capital, ciudad de esclavos, ciegos e invisibles; que para ellos la vida tiene una esencia material, pronta en incitarme a huir!



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