De pensamiento en pensamiento...
y de flor en flor, en la que late la más
sensible vida que haya nacido nunca del soplo, el amor me guía. Es difícil decir cuál, entre los prodigios naturales, algo que la iguale en su infinita delicadeza y exactitud, en su
sencilla textura compuesta de sutil estriado, como hilos de seda.

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