sábado, 7 de noviembre de 2015




Ambrosía 
Me acuerdo… recuerdo y recordaré siempre.

Del mismo cuaderno de los apuntes, transcribo estas quimeras, escritas confusamente:

"De todas las olas, de sus mareas y de la arena húmeda aprendí hacer su aguamiel que no tuvo el sabor de lo salobre sino un sabor singular, un sabor único, su sabor y el perfume de su mosto."

Sabor que vive en mí. 

Luego, determinaba el sabor del queso costeño, como el olor de las casuchas con techos de palma, de los nativos isleños, como el de los aguaceros; allí donde yo viví, al margen de los días del año.  

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