viernes, 27 de noviembre de 2015

Mi nombre es גַּבְרִיאֵל - Gavriʼel


Un día, encerrada entre sus libros, óleos, y quehaceres domésticos, acompañada por sus hijos. Tumbada de lado, sobre el sofá chesterfield cuero-marrón, mirando hacia la ventana, lo primero que vio fue una agradable aparición de un arcángel que parecía pintado al fresco sobre el cielo infinito y azul. Los colores eran sutiles y suaves con magníficos detalles en plata y cristales sobre su vestidura de una blancura resplandeciente. Lissa sintió que había muerto o soñaba despierta. De repente el ángel se acercó a ella y le preguntó:

_¿Por qué estás triste? _ dijo la voz dulcísima y sonriente.

Desconcertada fue abrir la boca y un movimiento brusco le hizo expresar una mueca de dolor que sobre su espalda se agudizaba, más y más.

_ ¿Ves…? estoy contigo_ hablaba tranquilo. 
Mi nombre es  Gavri´el y no me parece que estés enferma, así que debe haber algo que te esté causando dolor._

Al escuchar esto Lissa se sentó a llorar y le respondió:

_ ¿Cómo no voy a estar triste? ¿Qué quieres que haga? _replicó_ 
 ¿si mi vida y mi cuerpo se hallan en ruinas, en enfermedad, en desgracia...?_

_¡Vamos, anímate! Reconstruye tu vida para que ya nadie se burle de ti. ¡Manos a la obra!  ElDios del cielo, grande y temible, que cumple el pacto y es fiel con los que le aman y obedecen sus mandamientos, está actuando a tu favor._

_Gracias..._ y se excusó con una sonrisa._

Cuando el arcángel se hubo ido, entonces Lissa, les contó a sus 
hijos, sobre la aparición y les relató todo lo que le había dicho y sobre la bondadosa mano de Dios, como había estado con ella. Y al oír esto, sus hijos exclamaron:

_Mamá, entonces, no perdamos más tiempo. ¡Manos a la obra!.


Todos felices la rodearon llenos de afecto y atención, de esta 

forma, unieron la acción a la palabra. 

Siete días después de haberse marchado el arcángel, en ese momento empezó a escucharse el dulce sonido del laúd, de arpas, liras, címbalos y panderos, que interpretaban una melodía festiva, y todo la casa de Lissa se alegraba. 
  


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