Mi límite hacia el Oriente desde el Caribe y la
montaña lo marcan la mar adriática y mediterránea, los balcanes y las colinas.
Toda esa faja de tierra que fue el origen y la esencia de mis ancestros, me pertenece. Las antiguas persecuciones de los opresores y los fraudes de usurpadores vencidos, no cuentan. Desde este trópico salvaje que te
endurece, iremos a reconocer la tierra asignada a la más grande esperanza; el
verso en los laberintos de la memoria, canto que nace desde lo profundo del alma y del destino. Nunca es tarde para ir más allá.
¡Adelante!
¡Adelante!

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