veintiuno de agosto
Mi juventud fue la edad de los
sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los excesos
superfluos.
Hoy, mi madurez la siento como la edad del auto-conocimiento, de
enlazar la libertad a la responsabilidad de los hijos, a la aceptación, al reposo,
a reducir el nivel de estrés, a ir despacio por la vida y pensar con serenidad.
¿Estoy en el camino? ¿Qué debo mejorar? ¿Por dónde continuar?
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