domingo, 5 de abril de 2015

¿Es mi madre?

Apoyada en la punta de sus babuchas,
asomada descolorida al confín del mar,
mientras me habla. Ayer más que hoy
Siempre herida y librando su batalla,
no hablará por más largo tiempo.
Hoy me enseña. Mucho más que ayer

Pude sostener el sufrimiento y desolación:
Bebe, bebe. Te hará bien. Se reanimaba
Y volvía a decaer en  ansiedad y agonía. 

Pude oír su último suspiro: ¡No puedo más!
Una voz santa borraba su pecado. Mientras
se deslizaba el felino a sus espaldas:

Su amada 'MISIA'


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