Diálogo:
Escuchaba ella, mientras su mente acostumbrada a
tantas borrascas, se inclinaba cada vez más hacia los silencios de la oscuridad
y hacia los sueños agitados por las fuerzas de una nueva vida.
Le dijo:
- _ ¿Por qué me agredes? ¿En qué te he faltado? Habla_
Más que intuirlo, le parecía estar sacudida por un
viento de tristeza, por una borrasca de infortunios.
- _ ¿Te has preocupado en recoger la ofensa?. Bueno, no dices nada_
Segura estaba que aquel rostro sin emoción,
revelaba un corazón enfermo.
Se echó a reír...
- _Ven y siéntate a mi lado. ¿Sabes lo que yo soy? ¡Dímelo!_
Le respondió:
- _ ¡Oh Primer Ministro de Estratagemas!_
Se ofendió y quiso defenderse. Bostezó fastidiada.
En esos días se sentía muy cansada.
_Creo que me
gustaría descansar para siempre, esconderme donde nadie pueda molestarme. _
El resto es manifiesto, subyugado e incomprendido.

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